466/64

El prisionero número 466/64, es decir el que fue hecho prisionero con el número 466 en 1964 y quedó sin libertad durante 27 años, cambió un país e hizo mejor el mundo, ha fallecido hoy a los 95 años. Qué suerte hemos tenido de ser coetáneos de una persona así.

Mientras estuvo en la cárcel, Mandela estudió derecho por correspondencia a través del programa externo de la Universidad de Londres. Y es que si queremos cambiar las reglas, hemos de conocer y actuar en un campo de juego dominado por las reglas que queremos cambiar.

Tras su liberación de prisión, consiguió,  junto con el presidente De Klerk, implantar el proceso de democratización de Sudáfrica poniendo fin al Apartheid ideado por el primer ministro sudafricano Hendrik Verwoerd. Los dos compartieron el Premio Nobel de la Paz en 1993. Al año siguiente Mandela ganó las elecciones a la presidencia de Sudáfrica siendo el primer presidente negro con De Klerk como vicepresidente  impidiendo la revancha de los negros ante los abusos que les habían infligido los blancos durante años. Razones como evitar la violencia futura a costa de no castigar la pasada a veces transgreden la moral y la justicia con el objetivo paradójico de generar el poder político necesario para realizarlas.

Una vida lograda. En su 80 cumpleaños, en 1998, se casó por tercera vez. En esta ocasión para toda la vida.

“Aprendí que el valor no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. Un hombre valiente no es aquel que no siente miedo, sino el que se sobrepone a él”. (De la autobiografía “El largo camino hacia la libertad”, 1994)

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