Algo queda…

Ahora que mis hijas son mayores veo que de lo que les enseñé de pequeñas, algo queda. Lo que parecía que no surtía efecto, ahí está, incorporado de manera original a sus vidas, a su ser. Por eso me ha llamado la atención la entrada que hoy ha hecho mi querido profesor Argandoña en su blog sobre Isaías y que reproduzco parcialmente:

Parece ser que Dios le dijo a Isaías: Mira, el pueblo de Israel está muy mal, me ha abandonado y se ha pasado a la idolatría, no me hacen caso. Te voy a enviar a predicarles. No te escucharán, sino que te perseguirán, tendrás que esconderte y tu vida correrá peligro. Y el día en que te mueras, tendrás la impresión de un fracaso absoluto. Pero no te preocupes: yo me he reservado un “resto de Israel”, un puñado de personas que cambiarán la historia de Israel. Tú no llegarás a conocerlos, ni ellos te conocerán. Simplemente, vendrán a su mente ideas que les parecerá que son originales suyas, pero que, de hecho, te las habrán oído a ti. Ellos no serán conscientes de que tú las dijiste, ni siquiera sabrán quién fue ese Isaías. Pero ellos tomarán las ideas que tú les darás ahora, y ellos salvarán a mi pueblo. Anda, ve a predicarles.

Primero, hay que predicar, aunque a uno no le haga caso nadie: hay que tener fe en que “algo queda”.

Imagine

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