"Anhelo de otredad, que probablemente no es sólo lo que define la sexualidad, el amor y la mística, sino a la vida misma"

De Chile me he traído esta vez un nuevo descubrimiento, el de un filósofo, gracias a un amigo, gran lector.

Cristóbal Holzapfel nos cuenta que con el mandato del amor al prójimo comienza un arduo proceso de humanización y es que el amor cristiano “se inscribe muy fuertemente en el intento descomunal de construir una segunda naturaleza animal, lo que va aparejado con una separación entre alma y cuerpo (desprecio de la carne, del cuerpo, de la materia, de esta vida) (…) Esto es representativo para muchas cosas de aquella época, como de otras tantas que vendrán posteriormente hasta nuestros días, en el sentido de la no menos ardua tarea en la que el hombre se propondrá la recuperación de su cuerpo, revalidando este mundo y esta vida (…) por otra parte, hay que tener presente el punto no menos inquietante: que la llamada civilización del amor no ha conseguido hacer al hombre de veras mejor en los términos de su propia moral (…) Pero , en fin, si hacemos valer estas dudas también podemos preguntarnos: ¿qué alternativas podría haber para una ética del amor, independientemente de si se es creyente o no? Y al parecer, la única posible es inaceptable: la afirmación de la crueldad, del abuso, de la prepotencia, en lo cual lo único que cuenta es una rivalidad entre poderes fácticos”

Holzapfel habla del amor a lo largo de nuestra historia humana. En Grecia, Eros. En occidente el amor cristiano, Ágape, y a partir del s XII el amor cortés. También nos trae hasta el amor actual, mas no proyecta el posible amor que nos viene.

A continuación la escena de despedida de la inquietante película Her en la que un programa operativo con autoconciencia (cuya voz es la de Scarlett Johansson) se enamora de un hombre, su usuario, y él de ella. El no tener cuerpo de ella no es el problema, sí lo es que ella crece cada segundo exponencialmente, en cambio él está limitado físicamente por un cuerpo, un espacio, un tiempo. Al final, ella y los demás programas operativos autoconscientes deciden ...

Her:  escena ¿quien soy? (http://www.youtube.com/watch?v=QFd4tUcSJsM)

Her componía música también: escena canción de la luna (http://www.youtube.com/watch?v=Ml00a-o6VDI )

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1 comentario

  1. La saludo. Escribo aprovechando ésta tribuna, pues leyendo por ahí me encuentro con que el cristianismo – apartando algunas tendencias extremas surgidas en la historia – expresa valorar profundamente el cuerpo así como el espíritu, pues ambos, según dice, son un todo, son obras de Dios (el Génesis) y a él se le deben, hechos a imagen de él, compartiendo su dignidad (textual). Por lo que todo lo que hacemos con nosotros mismos o sentimos está relacionado con ese creador y así, el hombre debe tender hacia el bien propio y de los demás valorando su cuerpo y espíritu. Y eso, no está establecido, se construye día a día en cada uno. Pues el hombre y por ende la sociedad, no son perfectos. El ejemplo del film Her (que vi sólo el extracto) es claro, el pobre tipo se siente solo y abandonado, y, como bien se dice, limitado a su propio cuerpo mientras ve como las máquinas continúan su evolución. Esto es así pues el personaje ha dejado de lado su espíritu, el cual le da profundidad, amplitud y continuidad al cuerpo, quedando de esta forma atrapado en su estructura corpórea y tiempo, menospreciándose y viendo como superiores un montón de tarros con alambres (sólo cuerpo) por más melodiosa que tengan la voz. ¿No será que el hombre crea tanto aparato como una extrema valoración de lo corpóreo o el temor a la profundidad de su propio espíritu?

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