En los viejos tiempos del arte…

Este es el artículo que he escrito para este domingo en el Diario Lanza. Es el último porque este diario cierra su edición papel. En los viejos tiempos del arte…

 

Trata de la charlatanería, la malediciencia y la filosofía estoica, uno de cuyos ejercicios espirituales consistía expresamente en huir de la maledicencia.

Hace más de 10 años que no tengo televisión en casa, y cuando la he tenido, estaba en una sala apartada a la que se iba únicamente a ver algún programa de interés o alguna película. Anoche sin embargo, en casa de mis padres, escuché cinco minutos de un programa en el que reproducían conversaciones privadas del rey emérito de hacía más de 20 años. Es terrible ¿Qué nos pasaría a cualquiera de nosotros si nos hicieran lo mismo? La vida privada es tan imprescindible como la pública para poder ser humano. En caso contrario la opinión pública, ese todos que no es nadie, destroza al que cae en sus garras inclementes: “El infierno son los otros” que diría Sartre.

 

Ver artículo: Vertisub 26 Marzo 2017

 

La filosofía estoica, con actualizaciones y matices, me parece una buena manera de transitar los tiempos que nos han tocado vivir.

.

Seguir leyendo

Tranquila falta de respeto ante los límites

 

Todo éxodo decisivo entraña un riesgo extraordinario y una serena falta de respeto ante los límites.

Las leyes aparecen como relativas, las costumbres y los hábitos pierden sustento, el tiempo de dejarse engañar por una serie de valores ha llegado a su fin, se desdibuja la fe.

El verdadero caminante se deshace de lo viejo a fin de dejar espacio para pensar de verdad, situado ante el abismo. Es justo ahora cuando el drama interviene: la relevancia de la vida se pone de manifiesto precisamente cuando el desencanto ha hecho su trabajo.

Pilar Almagro Pilar Almagro 2

Seguir leyendo

Hoy vivimos decenas de vidas

Hoy vivimos decenas de vidas incluso en un solo día. Hemos diversificado el teatro de la existencia transitando multitud de escenarios ejerciendo control remoto sobre el tiempo e incluso el espacio. El que tantos millones de humanos seamos capaces de leer, de ver películas, de inventar, de movernos, aumenta nuestros mundos paralelos.

En mi caso, reconozco que es así. Trabajando en varios países simultáneamente, con horarios diferentes, personas diferentes, mentalidades diversas. Entrando en comunicación con autores vivos o muertos a través de sus obras y sobre todo a través de los grupos de personas con las que estudiamos sus creaciones y sus vidas. Construyendo empresas en nuevos lugares del mundo. Hablando con mis hijas, mis padres, mi familia, repartida en tantos y tan diversos lugares y horarios a través de skype. Realizando transacciones en distintos tiempos desde otros tiempos y espacios a través de internet. Imaginando probabilidades de lo que será, para luego, decidir o no hacerlo realidad. Siguiendo las vidas de mis amigos en sus momentos vitales tan diversos y lugares tan distantes. Compitiendo y entrenando en videojuegos, a veces compartidos con personas de otras zonas del planeta que nunca conoceré más que virtualmente. Viendo películas o teatro de vidas ajenas reales o imaginarias, que me brindan la posibilidad de poder inmiscuirme y aprender en ellas sin el riesgo físico de hacerlo.

Hoy vivimos decenas de vidas, centenares de existencias en la realidad y la virtualidad. Hace unos siglos apenas daba para una sóla enmarcada en una esperanza de vida de apenas 50 años.

¿Somos materialistas? Sí, dice César, pero vivimos más y más felices en la época más metafísica que haya existido jamás. Una metafísica que es supraorgánica, gracias a la tecnología, no supranatural.

Grupo Filosofía de la Técnica y la Tecnología
Uno de los mundos paralelos, con parte del Grupo Filosofía de la Técnica y la Tecnología
Seguir leyendo

El campo después de la batalla

 

Ahora bien,  en el caso de una muchacha joven hay tres clases de beso: el beso nominal; el beso palpitante; el beso conmovedor.

Cuando la joven solamente toca la boca de su amado con la suya, sin hacer nada más, se habla de un beso nominal.

Cuando la joven, dejando un poco de lado su vergüenza, desea tocar el labio que está junto a su boca, y con ese objeto mueve su labio inferior, pero no el superior, se habla de un beso palpitante.

Cuando la joven toca los labios de su amado con la lengua y, cerrando los ojos, pone las manos en las suyas, se habla de un beso conmovedor.

Vatsyayana, Kama -sutra, II, 3

Seguir leyendo

Arrimando el hombro

Precisamente siguiendo con la reflexión de la entrada anterior para llegar a averiguar eso mínimo -e importantísimo- que somos, mi amiga Bárbara me contaba que somos más cuanto más creamos, damos y somos útiles a nuestros congéneres y no al revés. Y que esto se hace tanto mejor cuanto mayor sea el vaciamiento interior de todo lo superfluo y nos quedemos en pura posibilidad. Y esta posibilidad elegirá ser comprometida, no “estará sin más” aquí, contemplando. Y  no es que no se deba celebrar eso superfluo, sino que reconocemos que no forma parte de nuestra naturaleza, que es un añadido circunstancial y como tal lo festejamos o apartamos, lo que decidamos en cada caso.

En este sentido, me han parecido interesantes algunos aspectos del artículo: Alfredo Pastor. La Vanguardia. Arrimando el hombro. en el que mira a los empresarios, además de en su función económica, en su función social -aunque no ceja en su ramalazo de sospecha y crítica, siempre latente-

¿Dónde hay que arrimar el hombro? En crear empleo en España – más de tres millones de parados de 25 a 44 años-. “No miremos hacia otro lado: si fracasamos en esta tarea, la situación social se hará, y con razón, insoportable“.

Da consejos “Los mayores de 25 años no pueden ser solo estudiantes o aprendices”, y “a corto plazo (…) no hay trabajo a jornada completa para todos”. Requiere a las empresas, que “son las únicas que pueden acabar de formar al trabajador completando las habilidades adquiridas en la escuela y los hábitos (puntualidad, regularidad, responsabilidad, trabajo en equipo) que han de poseer quienes trabajan en una organización. Y añade: “la desgracia del paro afecta de modo directo a la empresa, porque tiene que ver con su función social”.

En cuanto a la función de la empresa: “Lo que la sociedad pide al empresario, lo que a sus ojos justifica la existencia de la empresa, es que de trabajo: que sea capaz de combinar los factores para crear algo que valga más que la suma de estos; que aplique ese talento, esa ars combinatoria como la llamaban los antiguos, en bien de todos. Los beneficios son la muestra del éxito, y el bien merecido premio del empresario, pero no su razón de ser.”

Es decir, que según Pastor, los empresarios (de empresas privadas, que no de las otras) hemos de tener el talento de la res combinatoria para que sumando 1+1 de más que 2, y además hemos de acabar de formar a la sociedad en su conjunto tanto en habilidades como en hábitos: responsabilidad, puntualidad, trabajo en equipo, regularidad, es decir en una manera de ser. Es verdad. Se le olvida señalar que además hemos de crear bienes y servicios que sean útiles porque ni no se perciben como tales, nadie los comprará y si no hay más ingresos que gastos, no hay supervivencia. Y todo ello soportando leyes mal hechas y cambiantes a capricho del gobernante de turno, que generalmente no entiende en absoluto qué es esto de la actividad empresarial a la que según Pastor tanto se le debe exigir.

Pienso que en algunos casos -y más en esta crisis española que ya supera los 6 años- los empresarios de pymes son héroes sociales. Con mínimos -mínimos en cuanto a recursos, en cuanto a apoyos, incluidos los familiares, que le culpan de que las cosas hayan cambiado, mínimos en cuanto a su propio ser, que ha dejado en cueros y eso está bien- están soportando la situación y creando nuevas oportunidades allá donde acaso las pueda haber. Eso sí, en el proceso han muerto casi 500.000 empresas, incluyendo autónomos, mientras la banca ha recibido 100.000 millones de euros de todos a cambio de nada, ni siquiera a cambio de refinanciar deuda de las empresas pyme. El pasado año, el Gobierno de España reconoció que 67.000 de esos 100.000 millones de euros a la banca nunca se recuperarán -ya ni existen la mayoría de entidades que los recibieron- y que esta cifra irá subiendo. Se les ha dado a cambio de nada ¡De nada! Pues bien, como decía, el empresario de un país en crisis ha de hacer su ciclópea labor no solo de arrimar el hombro sino de poner los dos hombros en todo momento en entornos hostiles de leyes mal hechas y decisiones dañinas a capricho de los gobernantes de turno -incluidos los de sus propias patronales-, a menudo erradas por falta de comprensión de la realidad y  por intereses espurios.

A seguir. A pesar de todo, estamos en mejor situación que las generaciones que nos precedieron sobre las que se cierne el olvido y en cuyos hombros nos sostenemos.

Seguir leyendo