Chile tiene en España su puerta de entrada a Europa

Les hago partícipes de este interesante artículo de mi apreciado Tomás Pablo:

Chile tiene en España su puerta de entrada a Europa

Europa es un gran cliente de Chile en productos alimentarios.

Nunca mejor dicho eso de “España, puerta de entrada para las empresas latinoamericanas a Europa”. Hace pocos días una veintena de empresas chilenas tuvieron ocasión de participar, en la ciudad de Madrid, en un encuentro agroalimentario en el que pudieron reunirse en entrevistas individuales con 53 importadores procedentes de España, Reino Unido, Italia, Alemania, Holanda, Bélgica, Suecia, Polonia, Francia, Turquía y Rusia. En total, unas 300 entrevistas.

España es una economía que ha reforzado su presencia internacional en estos últimos años a través de sus exportaciones, que han sido uno de sus puntales principales en esta recuperación que comienza a asomar aún tímidamente. No menos importante, sobre todo para economías exportadoras como la de Chile, está siendo el repunte de sus importaciones, un 7% superiores al nivel de 2013, hasta los 64.886,8 millones de euros (unos 88.400 millones de dólares) en este primer trimestre de 2014 y que anticipan la recuperación de la vital demanda interna.

Economías complementarias

Tanto la economía chilena como la española son complementarias en materia agroalimentaria; el avance observado en las tecnologías y en los medios de transporte, y la contraestación entre los hemisferios norte y sur crean oportunidades comerciales para ambos países a escala global, donde las redes de distribución que han ido tejiendo pueden aprovecharse en beneficio de los dos.

España es la octava potencia mundial en el sector agroalimentario: su industria exporta cerca de los 40.000 millones de euros (54.000 millones de dólares). Chile se encuentra en la posición décima quinta, con ventas en torno a los 27.000 millones de euros (37.000 millones de dólares). La industria española y chilena buscan mejorar sus precios. Además, en el caso de Chile, persigue alcanzar la cota de los 43.000 millones de euros (60.000 millones de dólares) en envíos de alimentos en diez años.

Europa, en su sentido amplio, es un gran cliente de Chile en materia alimentaria, productos del mar, frutas frescas y deshidratadas, hortalizas… Sus vinos suelen estar presentes en la mesa de muchos hogares europeos durante todo el año, si bien su aparición es más notoria en las épocas puntas del verano-otoño chileno.

Lo que sucede en este sector es extrapolable a otros tantos en los que España representa ese socio amable donde se dan cita y confluyen una cantidad inmensa de empresas europeas que hacen de su delegación en este país su centro a través del cual gestionan sus negocios con América Latina.

El trampolín del libre comercio

A su vez, Chile es el líder en el mundo en el número de tratados de libre comercio vigentes, que ha suscrito con más de sesenta países. Es otra “puerta” de acceso a miles de millones de consumidores esparcidos por los cinco continentes en condiciones más ventajosas que las que disponen en sus propios lugares de origen.

La presencia de tantas empresas extranjeras españolas y de otras nacionalidades en Chile obedece, entre otras razones a esta que se ha vivido en tierras españolas por las empresas chilenas, es decir, a la condición de lugar de paso hacia otros territorios cercanos con los que establecer relaciones de compra y venta fructíferas, lo cual es demostrable y palpable cuando se informan los números de exportaciones e importaciones.

España y Chile son sitios afables con los extranjeros. El sol y playa de la Hispania atrae a millones de personas cada año y otro tanto vive las épocas invernales en su suelo; es un lugar amigable que a nadie deja indiferente. La lejanía de Chile y su riqueza paisajística son los exotismos que convocan a miles de extranjeros. Los dos se esfuerzan por integrarse a la comunidad internacional. No son poses provocadas por la coyuntura económica del momento, saben que el bienestar y la calidad de vida vendrán a través del intercambio de bienes y servicios con todos -sin excluir a nadie-, estén donde estén.

Arrimarse a Chile o España es respirar internacionalidad. Es su modo de vida, tienen sus “puertas bien abiertas” a los negocios y la inversión, saben que sin esfuerzo nada les vendrá regalado, y que cualquiera que sea el resultado anhelado será fruto de lo bien que sepan conducir esta aproximación. Siempre están esperando la llegada de visitantes, sean nuevos o que repiten. Ustedes pueden ser uno de ellos: si están mirando al exterior deben aprovechar esta ocasión de sentirse globales.


Saludos cordiales

Tomás Pablo R.
Presidente Ejecutivo

Wolf & Pablo Consultores S.L.
info@wolfypablo.com

Y aquí tenemos la unión de hecho, Illimani tocando en Formigal:

http://www.youtube.com/watch?v=fsLMIA0ZDiw


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