Consentimiento informado para nacer

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Sentido del humor para nacer, para vivir, para morir.

Este breve texto del Doctor Baigorri, refleja con entrañable sentido del humor los tiempos que vivimos.

Su madre y su médico creen que lo más conveniente para usted en este momento de
evolución es abandonar el útero y comenzar a vivir independientemente.
Evidentemente, esto no se plantearía si no se pensara que era lo mejor para usted. Sin
embargo, como aprenderá de ahora en adelante, cualquier decisión entraña siempre
riesgos y, el nacer, no está exento de ellos. En primer lugar, tenemos que advertirle
que nacer conlleva inevitablemente la muerte. El plazo en el que esto suceda es
variable aunque en la actualidad tendrá una expectativa de vida de 78 años si es
hombre y de 84 años si es mujer. La esperanza de vida sana será unos 8 ó 9 años más
corta pero la probabilidad de morir antes de alcanzar los cinco años es solo de 4 por
1000 nacidos vivos. En el caso de que se produzca alguna alteración imprevista que
pueda amenazar su bienestar físico a lo largo de ese período nuestro sistema sanitario
hará lo posible por corregirlo. Por otro lado, nacer también conlleva dolor. De forma
inmediata tendrá que adaptarse a los nuevos requerimientos de oxigenación de su
sangre a través de los pulmones, con la brusca expansión de los mismos. A partir de
ese momento, dependerá de usted requerir o procurarse el alimento y sufrirá el dolor
y la frustración cuando le falte ese alimento o las necesidades de atención y afecto,
imprescindibles para el desarrollo. Estas causas de incomodidad podrían persistir, con
recurrencias de diferente intensidad, a lo largo de toda la vida. Sin embargo, a
diferencia de las enfermedades que amenazan la vida, el dolor provocado por estas
circunstancias no es objeto del sistema sanitario y dependerá de usted su solución.
Por favor, cuando haya leído esta información y si está de acuerdo, firme a
continuación autorizándonos a seguir con el proceso del parto.
Francisco Baigorri

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2 comentarios

  1. Me temo que el humor del Dr. Baigorri es, más bien, un humor negro. Su explicación del mundo a un no nacido es casi una invitación al autoaborto. Le ha faltado decir que, además de esas incomodidades que le esperan en la vida, va a tener la posibilidad de entender la belleza, de sentir la satisfacción de caminar con otros para la consecución de logros inestimables, de aprender y vivir el amor y, tal vez sufrirlo, que es otra manera de vivirlo… Le ha faltado llenar el otro plato de la balanza para que la decisión pueda ser equilibrada

  2. Estoy absolutamente de acuerdo en su apreciación sobre la vida, claro. Pero la idea era esa, que contado así, ¿quién querría nacer? Porque el escrito pretende ser solo una parodia de los documentos de “consentimiento informado” que podemos encontrar en nuestros hospitales, redactados intentando explicar, precisamente, los posibles peligros del procedimiento que se va a aceptar. Por ello en ellos no suele constar la “salsa” de la cosa, el “para qué”. Así, efectivamente, la clave de la buena decisión para cada paciente no sería el documento sino la discusión franca con su médico, sopesando ambos platos de la balanza.

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