Despertar…

… a veces los mayores regalos de la vida -como el “ver lo que había estado velado”- son como un despertar a un mayor conocimiento, y por ende a un nuevo nivel.

Pero el despertar es de alguna manera una muerte. Una muerte para poder amanecer siendo otro. Como la oruga despierta en mariposa.

Las creencias funcionan como potencias, y las creencias que han brotado de un despertar, aún más. Tal es su fuerza que son capaces de generar realidad desde la irrealidad. Es su fuerza tal, que contra las creencias no hay razones, sino que es preciso oponerles otras creencias de sentido contrario y mayor fuerza -¿y quien posee la creencia- fuerza de sentido contrario para oponerse? – a nivel práctico, nadie, de manera que la oposición es la pereza.

“lo veo, solo queda hacerlo” es una creencia-fuerza nacida de un despertar, capaz de crear la realidad que sin su concurso no existiría.

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