El colmo de la estupidez

La única salida al extraordinario paro que nos estrangula en España  son las empresas, que pagan lo privado y a través de los impuestos -propios y de los trabajadores- lo público.

Concretamente las Pymes dan trabajo al 80% de los trabajadores. Una gran mayoría de empresarios medianos y pequeños han avalado con sus propias personas y viviendas a sus empresas. Tras cuatro años de crisis, siguen ejecutándose dichos avales sin que aparezca otro tipo de financiación. Las Pymes siguen financiando a las grandes empresas, a la Administración Pública porque no paga los trabajos y adelantando el IVA de facturas aún no cobradas.

Eliminar al empresario de la cadena de producción de riqueza es el colmo de la estupidez ¿quien lo va a reemplazar?

Si se hubieran condicionado los rescates de los bancos a la concesión de créditos a la economía productiva, no habrían quebrado más de 450.000 empresas en el país, ni nos veríamos obligados a vender empresas (privadas y públicas) e inmuebles a precios de saldo, ni pasaría lo que relata este artículo de hoy, despojar al empresario hasta de su propia vivienda, y con ella, de la fuerza (suya y de sus allegados) para montar en el futuro otra compañía que de trabajo a alguno de los casi 5 millones de desempleados oficiales. En el inicio de la crisis quebraron empresas que tenían problemas con su cuenta de explotación, hoy no, hoy se quiebra por balance. Están quebrando empresas estupendas.

Los bancos y cajas españoles parecen tener 175.000 € irrealizables en sus balances. Activos ficticios que se les ha permitido tener con valores superiores a la realidad y que siguen engordando a costa de todos, incluso de aquellos que producen la riqueza que absorben, incapaces de conservar aquello que les beneficia.

Escrito por un magistrado de un Juzgado Mercantil de Barcelona:
“Tenemos muchos concursos de acreedores que podrían calificarse facilmente como culpables por el retraso del empresario en presentarlos, pero como vemos que el empresario ya se ha arruinado con los avales, procuramos calificarlos de fortuitos”
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