El derecho a la vida va unido al deber de vivirla

La mente puede protegerse de la ansiedad disminuyendo la consciencia, planteaba como terapia un psicólogo en La Contra de La Vanguardia. Me parece mal. Me parece mejor combatir la ansiedad al contrario: afrontándola.

Para lo importante como el perdón, el amor o la construcción del nuevo orden que nos toca crear, no sirve la disminución de conciencia.

Momentos de El Perdón en La Misión Estos momentos impresionante, conmovedores, solo son posibles con hondura espiritual y conciencia plena.

En Europa y países “más civilizados” en vez de aventureros ardorosos, efervescencia de ideas y valor, veo miedo. Que sentimiento tan penoso cuando reduce la vida humana.

Se levantan barreras contra los inmigrantes que más que impedir entradas impiden salidas y quedamos presos en nuestras murallas en vez de salir a respirar el mundo. Acaso nos falte el aire.

Somos herederos del mejor momento de la historia de la humanidad pero tenemos -precisamente nosotros, los vivos- una misión que cumplir: establecer un nuevo sistema de relaciones acorde con lo que hoy somos (7.000 millones de personas) y queremos ser.

¿Quien lo hará? los más audaces de espíritu, pensamiento y obras. Los que están más vivos de entre nosotros. No podrán los que mitigan  su ansiedad disminuyendo su conciencia, temerosos de la audacia del  espíritu humano, deshonrando a quienes nos precedieron.

Y es que el derecho a la vida va unido al deber de vivirla. De ¡VIVIRLA!

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4 comentarios

  1. Siempre asocié perdón con remordimiento. El sentimiento de culpabilidad es un eslabon limitante en ese proceso que conocemos como vida. Hoy vivimos un momento fascinante, lo que antes era….ahora no es….nuestra experiencia tangible es inútil, la realidad es distinta, lo que valen son los intangibles. Es cierto que estamos en la cima, lo que no tengo claro es de qué. En todo caso, núnca antes la humanidad ha estado tan VIVA. No se a dónde va, ojalá que a muchos sitios.

    1. A mi me parece que menos mal que sentimos culpabilidad y remordimiento cuando hacemos algo mal. Y para liberarnos de ese lastre que no nos da tregua y dar un paso adelante, existe el perdón.
      Ciertamente hay humanos que no sienten remordimiento ni culpabilidad porque son incapaces de ponerse en la piel del otro, son los psicópatas ( http://www.pilaralmagro.com/blog/psicopatas-en-la-vida-diaria.html )
      El resto de los mortales, podemos huir de todo el mundo, excepto de nosotros mismos, por eso creo que el perdón es un estado grandioso, cercano al amor.

  2. Si perdono es por una culpa….cual?…la de decidir, la de vivir, la de ser humano???. Yo no me siento Dios. A diario cometo errores y soy sometido a ellos. Pido que se me entienda y si causo daño trato de paliarlo….el perdon es etereo……los actos son tangibles. Y aquí enlazo con la experiencia tangible, en mis empresas he aprendido que haciendo lo mismo, no siempre obtengo el mismo resultado…..En Chile, mis registros son completamente distintos a los de Perú, y ni parecidos a los de Marruecos….y a su vez dispares a los de España….y para liarlo más, dentro de cada país también lo son los proyectos….no soy, al menos yo, capaz de trasladar modos y experiencia, si he querido hacer cosas he tenido que tirar de otros registros: adaptabilidad, paciencia, ganas, capricho, fé, esperanza….sentido del ridículo, o valor, mucho valor….y olvidarme de Rendimientos, planning, plazos, formas de pago, procedimientos de montaje….etc. Ejemplo, mis rendimientos en Chile son aleatorios, llevo tres años haciendo obras allí y no he sido capaz de tener una trazabilidad en ellos. Sin embargo, todos ha sido rentables……

    1. Siendo así, enhorabuena.
      Comparto que los registros son distintos en distintas sociedades, lo estoy viviendo, qué bien lo has expresado. Sin embargo mi experiencia es distinta, yo si he hecho -tangiblemente- algunas cosas mal, de las que me avergüenzo y es más, creo que no me las merezco. Como no se volver atrás y arreglar el mal, solo me queda tratar de paliarlo -a veces es imposible- y el perdón. Sobre todo el perdón a mi misma, que es con quien convivo permanentemente.

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