El día de la marmota

¡No nos contentamos con hacer predicciones sino que además nos las creemos!

Como en el cerebro se activan los mismos circuitos “viendo” las cosas que viviéndolas, conseguimos anticipar el futuro visionándolo -que es la mejor forma de adivinarlo- y alineamos cuerpo, mente y espíritu en la aventura que hay que recorrer para llegar a la meta ya conocida.

En cambio las cavilaciones rumian sobre los problemas y sus consecuencias sin llegar a dar el paso, deteniéndose siempre a las puertas de la decisión final. No son reflexiones, son “cogitatus interruptus” como “El día de la marmota”. Entrar en bucle y pasar así la vida, o lo que es peor, repetir un día mediocre sin fin.

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