El Estado en cuestión

Una mínima regulación es imprescindible. Pero una mínima, a favor del ciudadano, no una máxima, a favor del estado y la clase  política.

Como hemos dicho en este blog, entre 2009 y 2012 se han aplicado “como medidas anticrisis”  400 normas fiscales, entre administración central y autonómicas, y más de 70 sobre sociedades en España, para recaudar más. Son medidas confiscatorias contra la clase media y contra las pymes, pero, como dice Niño Becerra, lo que se ha estado haciendo todos estos años es “comprar tiempo sin arreglar absolutamente nada” ¿Y nos extrañamos de la destrucción brutal de empresas del país? ¿y del desempleo consiguiente, el más brutal de la historia española a excepción del periodo de guerra?

Pero no todos pierden; multitud de burócratas se benefician de todo esto. Por ejemplo, la corrupción en España suma 800 casos judiciales y 2.000 detenidos. En otros países como Colombia es peor (percepción de corrupción en Colombia) Esto es generalizable a muchos países y suele ser mayor cuanta mayor es su pobreza, por lo que es lógica la falta de fe y la pérdida de confianza de los ciudadanos ante los abusos de sus gobernantes -con resultado de pérdida de autoridad de la clase política y del modelo de estado-. El espectáculo bochornoso que leemos en los periódicos o que vemos en este vídeo muestra una tácita aceptación de la sociedad de que la política es un espacio reservado y aparte, con sus propias reglas y al margen de la vida diaria -que debería ser su único flujo vital-, cuya finalidad es autosustentarse. En cambio las instituciones del estado del bienestar deberían ser “facilitadoras”, capaces de fortalecer y engrandecer las posibilidades vitales de los ciudadanos.

La abstención en los comicios es abrumadora, siendo elegidos los representantes por no mas del 30% de la población en muchos países. Mas la abstención y desafección diaria en el funcionamiento cotidiano de las instituciones -y una institución clave son los partidos políticos- es aún más grave y generalizada, alcanzando cotas epidémicas y poniendo en peligro todo lo que nuestros antepasados con tremendo esfuerzo nos legaron, demostrando que lo que encontraron no había de ser inexorablemente así. En una encuesta publicada hoy, la población colombiana considera a los partidos políticos instituciones extremadamente corruptas.

“Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra tí; cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto-sacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada.”

AYN RAND (1950)

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