El placer y la menesterosidad

La experiencia estética de lo innombrable e irrepresentable se siente como una carencia en el filo del placer y la menesterosidad. Percibimos lo absolutamente grande de manera absolutamente insuficiente, de ahí que junto a la impotencia, exista el peligro de adentrarnos y diluirnos hasta dejar de ser nosotros mismos -sea eso lo que sea-.

 

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