Estados de ánimo y Marco Aurelio

Desde Chile, que nos permite en una sola hora observar atónitos una Cordillera espectacular recién nevada, una costa del Pacífico que anuncia una fastuosa primavera, con las mimosas ya en flor, tras pasar por  los valles vinícolas en los cuales las rosáceas brotan sus flores blancas y rosas anunciando la próxima cosecha de cerezas -¡ah, las cerezas chilenas!- vuelvo a pensar en los estados de ánimo al leer el diario de Marco Aurelio, el hijo adoptivo del Emperador Antonino:

“la cólera y la pena nos hacen mucho más daño que las cosas de las que nos quejamos y son su origen”

También escribe:

“Aunque debieras vivir tres mil años y otras tantas veces diez mil, no obstante recuerda que nadie pierde otra vida que la que vive, ni vive otra que la que pierde.”

Marco Aurelio. Meditaciones.

Normalmente admitimos que en una escala de 0 a 100, lo más doloroso y cercano a 100 sería perder a algún ser amado.

Pero ante toda preocupación, pérdida y desamparo, mejor enfocarnos en la solución que en el problema, y si es posible, con cierto alejamiento y  perspectiva -¿Qué voy a hacer? en vez de -No puede ser   o -¿Por qué a mi?

Así el estado de ánimo de preocupación o ansioso podría tener tres niveles:

1- estrés, como reactividad a preocupaciones y presiones reales. Se puede ver un problema como reto y buscar el logro

– Tengo que lograrlo

2- Ansiedad

-¿Y si no lo consigo?

-¿y si…?

3- Depresión

-No lo conseguiré

Tal vez sea relativamente fácil pasar del estado de ánimo 1 al 2 y luego al 3 por agotamiento físico, mental y emocional. Pero tomar uno u otro camino, o abandonarse en una espiral destructiva me parece que es optar por aceptar y preferir la Vida o al contrario, por darle la espalda. Y ¿qué  otra cosa hay más que Vida?

A continuación una descripción histórica de la época de Marco Aurelio, en la que podemos adivinar hasta qué punto los estados de ánimo de los dirigentes, sus flaquezas e inquietudes, también sus fortalezas, juegan su papel en su historia personal así como en la de aquellos a quienes dirigen:

http://www.youtube.com/watch?v=P0QYFLZaf-g&feature=endscreen

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1 comentario

  1. Hace poco estuve en Euskadi, y por mi estilo de vida no tengo muchas ocasiones de tomarme dias libres. Aproveché el viaje para recojer las obras de una exposición en Pamplona para hacer un pequeño break en mi producción (aunque hice trampa y me llevé un block de dibujo y un caballete portátil jejeje…soy una adicta). Prometian ser unos dias maravillosos, la compañía estupenda, el tiempo cambiante pero siempre emocionante no nos dejaba que nos aburriesemos…y durmiendo en un barquito en Hondarribia pues uno se apaña como puede y de las carencias siempre salen momentos hilarantes que no se pueden desperdiciar (como entrar en un baño de 70 centímetros y sentir que todo está en su sitio cuando sales jajaja hacerse amigos o morir en el intento jajaja). Pues en cuanto salió el sol y la olas preveian un buen dia de surf salimos con la furgoneta y las tablas aburridas y de tanta inactividad rumbo Francia hacia Biarritz, pasando por SanJuan de Luz…donde habían olas requetepreciosas…pero ante la proximidad de conocer Biarritz y ante la falta de asertividad en sus deseos de mi acompañante (profundo amante del juego de olas) pensé…en Biarritz tendremos buen mar también para el deporte, y seguí sin pararme basándome en mi ignorancia sobre el tema y mi pasión por el destino. A mi compañero le cambió el semblante, de ser el hombre mas encantador del mundo pasó a ser un nublado en el paisaje. Llegamos a la ciudad de los balnearios y yo mantenia una ilusión tremenda por conocer la zona…¡valía la pena! y ya estábamos allí… pero el mar no estaba igual de perfecto… las olas no eran tan buenas para surfear. Mi compañero no disponía de buen humor, y yo, que ante todo no puedo perder el tiempo con enfados infantiles, decidí bañarme ¿cómo me iba a ir sin probar esas aguas?! y visitar la ciudad! Estábamos en una ciudad de cuento…pero él…no se bañó…me esperó con cara de perro (“perdiendo la vida”…como pienso yo). Sabia que no se iba a bañar pero no puedo hacer lo mismo…a mi no me gusta “perder la vida”…y me di un bañito estupendo entre olas picadas y risas de bañistas de todas las edades y nacionalidades, que no conocía pero que eran mas amables de expresión (en esos momentos) que el hombre que me acompañaba, y al que quiero mucho. Al salir tuvimos un intercambio de opiniones discrepanctes, pues no queria visitar la ciudad, ¡increible! a lo que yo contesté finalmente:”…es tu enfado, no el mío. Yo he pasado una mañana estupenda” y el único momento vehemente por mi parte y sutilente intenso fue cuando le dije “a mi me basta que te quiero y que me quieres, estamos en una ciudad preciosa y ya está”. En lo demás me sorprendí por mi calma sin máscara ni necesidad de autocontrol.
    Ni tiempo, ni dinero para perderlo sin disfrutar de todo lo que hago…y las penas ya vienen solas sin llamarlas…y en cuanto a la energia, la tengo pero no me da la real gana de contestar a un cabreo con la energia (mi energia) de otro peor…lo siento. Tus enfados te los curas tu, no me hagas perder la vida en ellos!. Como dice la canción “hay tanto bello por ver”. Un lujo de pusilánimes (recordando el poema de Baudelaire) el no decidir ver la parte buena y recrearse en la miseria de un momento fugaz y extenderla en el tiempo, eso nunca merece el esfuerzo.
    Me ha encantado tu cita acerca de los estados de ánimo…y me ha venido esta diminuta aventura a la memoria.
    (Por cierto,el protagonista ha leido este texto y “el puñetero” me ha corregido un par de cosillas estillísticas y gramaticales jajaja…y cuando se marchaba me dice: “de todas formas me parece un texto muy adecuado para lo que pasó en Biarritz”…es un individuo realmente sorprendente; maravillosa y entrañablemente imperfecto…. ¿Quien es perfecto? y… ¿quien quiere serlo?).

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