Finalidades del 2011

¡Aprovechemos el nuevo año para proponernos finalidades propias del hombre!. Para ser y para ser más, para valorar la excelencia, que hoy es aún más exigente, rica en matices y más compleja que la excelencia de otras épocas.

Se nos había olvidado que no todo vale y que todo beneficio conlleva costes. Se nos había olvidado que la lógica del corto plazo actúa contra la lógica del largo plazo, tanto en las relaciones personales como en las políticas o en las económicas. Se nos olvidó que si las personas, las empresas, los especuladores, los estados… solo nos preocupamos de nosotros mismos, nos convertimos en unos beneficiarios dispuestos a destruir lo que nos beneficia.

Y comienzo el año celebrando excelencias, la musical que destila este vídeo y la de Adela Cortina, catedrática de Filosofía Moral de la Universidad de Valencia que en su opúsculo Ética de la empresa escribe:

Una empresa desmoralizada es la que ignora su fin, carece de un proyecto compartido en el que merece la pena emplear nuestras fuerzas.

 Una empresa alta de moral es la que tiene arrestos para enfrentar los retos vitales porque tiene un fin y un proyecto compartido y sustituye el principio de obediencia por el de responsabilidad.       

 ¡Buen año 2011!

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