La hora de Castellón

 

clip_image002Reconozco que no tengo claro lo que hay que hacer con los horarios laborales, si sería tan buena su reducción o si es tan necesario su mantenimiento (o su eventual ampliación). Encuentro argumentos que justificarían unas u otras opciones para dar solución a casos concretos.

Intentando abstraerme de prejuicios y tendencias políticamente correctas, no creo que nadie debiera atreverse a apagarle la luz a las 5 de la tarde a un Beethoven en plena creación, ni a un estudiante de medicina en pleno estudio. Y hay muchos Beethoven y muchas personas que estudian hoy en las empresas.

¿No se trataría acaso de confiar en que los profesionales somos mayores de edad?. Evidentemente ha de plantearse un marco institucional que nos sirva a todos como referencia, pero creo que no se debe excluir de este marco la flexibilidad y la libre elección personal. Y esto es tan aplicable a la vida como al trabajo, pues la actividad laboral no deja de ser un subconjunto de la vida, que a veces nos brinda mucha más vitalidad e ilusión que las demás parcelas, aunque pocos se atrevan a reconocerlo.

Y es que no debemos perder de vista que el ser humano tal vez nunca sea libre, pero vive como si lo pudiera ser, y esto ha de contemplarse en todas las leyes que pretenda aplicarse a sí mismo. Es decir, hemos de tener las cautelas necesarias para que las leyes no mermen opciones vitales humanas.

En el artículo que adjunto a continuación hay una propuesta que me parece original: adoptar la hora de Castellón. Dice que adoptando esta hora solucionaremos unos cuantos de nuestros males, desde la conciliación hasta la disminución de los cánceres de piel de los turistas, y que al final, ¡habremos recuperado 2 semanas al año!. Disfruten de su refrescante lectura.

http://hora-1.blogspot.com/2008/11/nos-salvar-la-hora-de-castelln.html

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