La miseria de los hombres

 

La miseria del humano, me parece, no deriva de sus sufrimientos -vengan desde fuera o se los cree uno mismo- sino de no estar a su altura.

No estar a la altura de los propios sufrimientos significa ser incapaz de hacerse responsable -y si amerita, culpable- de ellos. Y es que responsabilizarse exige el coraje y el desasimiento necesarios para llevar las riendas de nuestra vida en su desbordante prodigalidad, sin necesidad de justificarse ni de buscar culpables.

Me parece que sólo con esta autonomía se puede, serenamente, esperar lo inesperado y decir sí… aunque siempre queda algo en lo que la voluntad es incapaz de hacer lo que desea: la inspiración espontánea, el amor arrebatado, la súbita captación comprensiva…

 

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