LA ONTOLOGÍA, SEÑORES, LA ONTOLOGÍA

Lo esencial no es el estado, sino la comunidad política. Es decir, ¿aceptamos la dicotomía entre público/ privado en virtud de la cual elegimos vivir una parte de nuestra realidad en común?. El estado es la forma de dominio legítimo más importante de los últimos siglos, en el que se ha concretado la res pública, la civitas y la polis democrática, pero precisamente por ello, hemos de seguir repensando constantemente cuales son las formas de vida que queremos, para entonces ligarlas al poder necesario para sustentarlas y no a la inversa.

Lo esencial no es la empresa, sino el grupo humano capaz de producir bienes y servicios para sustentar la vida humana. Es decir, ¿aceptamos que los Homo sapiens sapiens hemos sobrepasado la naturaleza y que ésta no es ya capaz de suministrarnos -sin elaboración humana- aquello que necesitamos?.

 

Y es que no abordamos ontológicamente los conceptos que nos ordenan y que precisamente por ello, también nos constriñen. Hablamos solo de sus características.

Así, hablamos de las características del estado, de su defensa o su pérdida de poder, pero no de lo que el estado es. Igualmente sucede con la empresa, determinamos hasta el paroxismo lo que ha de hacer legal o voluntariamente, condenamos sus métodos o exaltamos su ingenio, pero no nos detenemos a estudiar lo que es en sí y lo que representa para nuestra supervivencia. No pensamos si aún es necesaria tal como está concebida, o si estamos asistiendo, ciegos, al paso a otro modo de organizaciones más flexibles y eficientes de crear bienes y servicios necesarios para nuestro progreso como seres vivos*. Al fin, la media de trabajadores por empresa en Europa es de 6 y en EEUU es de 3, mientras continuamos legislando para multinacionales, presuponiendo poderes inexistentes y obviando otros.

 

*Seres vivos capaces de salir de nuestro planeta (1962) a echar un vistazo desde fuera, seres vivos capaces de destruir a 60 millones de congéneres en una guerra y permitir 30.000 muertes por hambre en un día, seres vivos capaces de elegir a nuestro amor… y repudiarlo. Capaces en fin de lo más alto del más alto de los hombres y de la mayor bajeza, en una sola vida. Por todo y con todo, apuesto por el humano.

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