La realidad es tozuda

Decía Ferraris “la realidad tiene algo irremediable”. Y es que ante la imposición postmoderna de que todo es representación y copia de copia -incluso sin original-, la realidad es tozuda, no todo parece ser interpretación. Lo más probable es que exista una realidad al margen de nuestra representación. Y es que no tengo, ni mucho menos, todas las variables. Ferraris lo ve “la realidad tiene algo irremediable”.

Si no acepto la posibilidad de una realidad irreductible, de algo que me desborda, entonces todo queda en simulacro, todo es historia, todo es verosímil. Y el problema no es que digamos que algo es verosímil, es olvidarse de que es verosímil porque lo decimos.

Sócrates explica cuando le condenan que la filosofía ha sido la razón de su vida, y que aún así no lo es todo. Está la vida. Está el amor (ver Apología de Sócrates) Que hay que saber que la filosofía es un juego, que hay que tomárselo muy en serio, pero sin perder de vista que es un juego. Todo acercamiento a la verdad es  eso en el mejor de los casos, un acercamiento a la verdad, no la verdad. Cuando nos aferramos a una verdad, nos cerramos a la posibilidad de verdad, a esa realidad tozuda e irremediable que parece existir sin nuestro concurso.

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