Las decisiones difíciles

 

Las decisiones difíciles suelen tener raíces que llegan al fondo mismo de los arcanos existenciales y de la responsabilidad personal.

Una decisión difícil conlleva una renuncia difícil. Mas no se puede decir Sí sin antes decir No.

 

Cada No, nos hace conscientes de lo que somos y de nuestros límites.

Cada paso cierra 100 caminos y abre 99. Dar un paso es darse cuenta de la imposibilidad de volver al momento anterior. Entender que nunca más volveremos a esos 100 caminos, nos enfrenta con la angustia de la muerte.

Quedarse quieto en cambio, es la muerte en vida. La vida es movimiento. La quietud es muerte.

¿Qué da más miedo de la muerte? Todo lo que no hice.

 

He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
 feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.
 
Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida
 no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.
 
Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
la sombra de haber sido un desdichado.

                          

JORGE LUIS BORGES

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