Lo veo. Sólo queda hacerlo. Hecho.

Pero el hombre es un ser que no se deja absorber por su entorno.

Tiene poder para conquistar históricamente su existencia y su conciencia. No sólo conoce el nacimiento, sino también la posibilidad del renacimiento. En muchas dificultades y peligros en que animales y plantas sucumben sin remisión, puede él salvarse para una nueva existencia merced a su inteligencia, a su certera observación, a su capacidad lógica y a su decisión. Tiene campo libre para desplegar su poder y su potencialidad histórica. Puede elegir, y en determinados momentos incluso escoger el elemento por el que opta en virtud de su acción y esfuerzo propios para su nueva forma total de existencia histórica, organizándose en función de dicho elemento. Bien entendido tiene en este sentido —como dice el poeta— «la libertad de ir a donde quiera» Carl Schmitt. Tierra y Mar.

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