Lo veo

“…en modo alguno es algo de lo que se pueda hablar como de otras disciplinas, sino que es gracias a un frecuente contacto con el problema mismo y gracias a la convivencia con él, que de repente surge este saber en el alma, igual que la luz que se desprende de un fuego que brota, alimentándose a partir de entonces a sí mismo”

Platón, CartaVII 341 c-d

Ese ver es un regalo, una luz, brota. De repente surge ese saber en el alma, acaso desconociendo la minucia de un aspecto mas llegando a ver los principios y causas.

Una vez lo veo -gracias a un frecuente trato con el problema mismo- sólo queda hacerlo

“Es a través del contraste de ideas, a través del adiestramiento del diálogo como se “enciende” el conocimiento. El ejercicio del pensamiento, el contacto continuo con lo estudiado y el sometimiento de lo pensado a crítica, es lo que permite que acontezca un conocimiento nuevo” afirma Claudia Carbonell. Yo añadiría en ello los hechos. Verlo y hacerlo. Hacerlo y verlo. Van juntos, es una dicotomía indecidible, pues cuántas veces hemos de arremangarnos a hacer aquello que solo haciéndolo podemos vislumbrar en amplitud y profundidad.

No existe mayor discriminación que la que producen las diferencias de conocimiento entre los seres humanos.

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