Mitología. La historia de Eros y Psique.

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Psique es el nombre del alma. El alma (psijé) en Aristóteles era causa y principio del cuerpo viviente. Psijé para los griegos significaba mariposa. Y es también el nombre de la heroína de una leyenda que nos ha sido transmitida por Apuleyo en sus Metamorfosis, representándola como una joven alada semejante a una mariposa – el alma solía imaginarse como una mariposa que escapaba del cuerpo después de la muerte-.

Vamos a nuestra historia. Psijé tenía dos hermanas. Las tres eran hermosísimas, pero la belleza del alma de Psique era insólita y mientras todos la admiraban, nadie se acercaba demasiado pues su excepcionalidad asustaba. Así, mientras sus hermanas se habían casado, a Psique nadie la quería por esposa.
Desesperando por no poder casarla, su padre consultó al oráculo, el cual le aconsejó que ataviase a su hija como para una boda y la abandonase en una roca, donde algún monstruo iría a posesionarse de ella. Sus padres, abatidos, pero queriéndola casar a toda costa como a las demás, vistieron a la joven y la condujeron a la cima de la montaña indicada por el oráculo. Luego la dejaron sola. Psique, abandonada, era presa de desolación.

 De pronto fue levantada por los aires y depositada en un jardín y al atardecer Psique sintió una presencia a su lado: debía ser el monstruo con quien desposarse de quien había hablado el oráculo. Él le advirtió que debía conformarse con no verle  jamás si no quería perderlo para siempre. Y ella aceptó porque cuando en la oscuridad de las noches su esposo se reunía con ella, Psique era enormemente feliz.

Pero un día sintió añoranza de su familia y compadeció a sus padres, que probablemente la creerían muerta, así que pidió a su esposo poder estar por un tiempo a su lado. La recibieron con gran alegría, pero cuando sus hermanas fueron a visitarla y la vieron tan feliz, sucumbieron a la envidia y se las ingeniaron para hacer brotar la inquietud y el desasosiego en su alma por no conocer a su marido. Así retornó hacia él, convencida de que tenía que descubrir la parte que desconocía de aquél a quien amaba.

Volvió Psique a su morada y descubrió que quien dormía a su lado era un adolescente. Entonces él, sintiéndose observado y cumpliendo su amenaza, huyó en el acto.

Al faltarle el amor, Psique vagó por el mundo, donde nadie le prestó cobijo temiendo la cólera de Afrodita, indignada por su belleza. Afrodita logró apoderarse de ella, encerrándola en su palacio, atormentándola y obligándola a descender a los Infiernos para pedir a Perséfone un frasco de agua de Juvenancia. Le estaba prohibido abrirlo, mas Psique desobedeció y quedó sumida en un profundo sueño.

Mientras tanto, Eros estaba desesperado; no podía olvidar el alma de Psique. Al verla sumida en su sueño, voló hacia ella y la despertó de un flechazo. Después subió al Olimpo, confesó a todos su amor, que tanto se había esforzado en ocultar hasta entonces, y suplicó a Zeus que le permitiese casarse con esta mortal. Zeus le otorgó lo que pedía convirtiéndola en inmortal.

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