¿Por qué tan pocos con genuina presencia de ánimo?

Tentetiesos mitad hombres, mitad imposibilidad. Muñoz.

¿Por qué hay tan poca gente con genuina presencia de ánimo? La pregunta va dirigida al núcleo mismo de la condición humana ¿cuáles son las razones profundas de la falta de coraje y valentía? ¿por qué tanta evasión a la grandeza personal, a nuestras más altas cimas, a la propia felicidad?

Si solo hay una vida, si nos encaminamos a la muerte, si nos emocionamos ante las experiencias de divinidad que vivimos en momentos cumbre y sin embargo temblamos de debilidad y miedo hasta lograr perderlas para siempre ¿Cuáles pueden ser esos  mecanismos tan potentes que actúan en nuestra contra?

Maslow pensó sobre ello y utilizó un término para esa huida de la plenitud humana “el síndrome de Jonás” pero tuvo dos antecesores cercanos; Otto Rank y Sigmund Freud. El primero no le puso nombre, pero Freud lo bautizó como “naufragio por éxito” en el que las personas se retiraban o desmoronaban ante la plenitud de una experiencia de rebosante intensidad de vida. No la podían aguantar. Les resultaba excesivo culminar sus máximas posibilidades.

El efecto de este comportamiento -tan habitual por otra parte- es demoledor, reduce no sólo la intensidad de la propia vida, sino la de todas aquellas personas íntimamente ligadas.

Dijo Maslow “ Para algunas personas, esta evasión del propio crecimiento, poniendo sus aspiraciones a un nivel bajo, el miedo a hacer lo que se es capaz de hacer, la automutilación voluntaria, la pseudoestupidez y la falsa humildad son, de hecho, defensas contra la grandeza”

Miedos que menguan la energía para afrontar lo extraordinario. Que impiden la incondicional apertura a la experiencia superlativa. Y eso se traduce en vivir sin color. En grises. Como el tentetieso, con un centro vital tan bajo, que al ser apartado de su posición de equilibrio por cualquier causay por portentosa y magnífica que ésta sea, siempre acabará volviendo a su posición estable. O como el electrón que retorna a su órbita sin energía, en vez de compartirse en un enlace covalente.

centro de gravedad tan bajo...
enlace covalente, compartiendo electrón

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