El Malvado

Página de El Libro de las Horas

En una entrada anterior defendíamos la variabilidad humana. Sin embargo existe una variabilidad que no se contenta con serlo sino que actúa como depredador.

Savater explica con lucidez al malvado. Es el que se concede toda la realidad a sí mismo y ninguna realidad a los demás. Sus deseos, placeres, apetencias, son lo único verdaderamente real y los deseos, apetencias placeres de los demás no cuentan, no son necesarios. Para un malvado lo valores ajenos no son dignos de ser considerados.

Propone además una distinción conceptual basada en grados de maldad. Primero habla de los malos, que son los que se han creado a sí mismos, los que han elegido entre el bien y el mal éste último como forma de vida. Después se refiere a los malditos, los que practican el mal porque no tienen elección, porque se han visto impulsados por las circunstancias, porque se ven odiados, apartados o discriminados. Por último menciona a los adversarios, generalmente animales, que no pueden ser ni buenos ni malos porque desconocen el significado de estos conceptos. Uno siente una especie de secreta admiración por los primeros, tan brillantes y condenadamente malvados, al tiempo que los segundos nos producen una sincera conmiseración. A la cabeza de los malos están el profesor Moriarty o Lady Macbeth; entre los malditos aparecen Frankestein, el fantasma de Canterville o Sansón Carrasco; serían enemigos los velocirraptores de Parque Jurásico.

Hay un grupo de personas, los psicópatas, a los que nos hemos referimos habitualmente en este blog, incapaces de ponerse en el lugar de otras personas emocionalmente. No les importa cómo puedan sentirse otros, no son dignos de ser considerados, por lo que quedan libres para actuar en su contra -ayudados por nuestro desconocimiento y displicencia- provocando gran dolor en el mundo:

http://www.youtube.com/watch?v=s43IFGAYSa4

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