Espíritu de la finura

 

Blaise Pascal, en el siglo XVII, hablaba del espíritu de la finura reconociendo la impotencia de la razón humana y la necesidad de acudir a la ayuda de la intuición. A esa frágil tensión entre las contradicciones de la existencia (la tensión es la que genera esa mínima consistencia sobre la que caminar) le llama espíritu de la finura.

Ni olvida Pascal la miseria infinita del hombre ni su infinita grandeza, consistente la última en el privilegio de la conciencia y del pensamiento, aunque conciencia, precisamente, de su propia miseria y limitaciones.

Contradicciones de la existencia
Contradicciones de la existencia

Yo no estoy de acuerdo con Pascal, al contrario, me parece que nuestra grandeza viene del amar, que no se opone sino que incluye la conciencia y el pensamiento, así como todas nuestras facultades en su grado máximo.

.

El pensar por sí mismo no llena una vida, sólo el amar la realiza.

Seguir leyendo

La miseria de los hombres

 

La miseria del humano, me parece, no deriva de sus sufrimientos -vengan desde fuera o se los cree uno mismo- sino de no estar a su altura.

No estar a la altura de los propios sufrimientos significa ser incapaz de hacerse responsable -y si amerita, culpable- de ellos. Y es que responsabilizarse exige el coraje y el desasimiento necesarios para llevar las riendas de nuestra vida en su desbordante prodigalidad, sin necesidad de justificarse ni de buscar culpables.

Me parece que sólo con esta autonomía se puede, serenamente, esperar lo inesperado y decir sí… aunque siempre queda algo en lo que la voluntad es incapaz de hacer lo que desea: la inspiración espontánea, el amor arrebatado, la súbita captación comprensiva…

 

Seguir leyendo

Si todos los hombres son iguales… todos los hijos son iguales

 

Jacinto, muchas gracias por tus palabras sobre la historia del amor, del sexo, de la procreación, de la transmisión patrimonial, del matrimonio. Qué distintos los paraísos de las diferentes épocas y religiones, y por tanto qué distintos los amores y el sexo en ellas. Y, como dices, tras la Declaración de Derechos Humanos en que todos los hombres son iguales, sigue la de todos los hijos son iguales, clave de la revolución sexual y del momento que vivimos.

 

Seguir leyendo

El amor de cero riesgos. Alain Badiou.

“El amor debe ser reinventado pero también, simplemente, defendido, porque se encuentra amenazado en todas partes” “

“Todo ello es un poco el mismo mundo. La guerra “cero muertos”, el amor “cero riesgos”, nada de azar, nada de encuentro, ahí es donde yo veo, con los medios de una propaganda general, una primera amenaza sobre el amor, que yo llamaría la amenaza securitaria. Después de todo, no está lejos de ser un matrimonio acordado o arreglado. No lo es en nombre del orden familiar, mediante padres despóticos, sino en nombre de la seguridad personal, mediante un acuerdo previo que evita todo azar, todo encuentro, y finalmente toda poesía existencial, en nombre de la categoría fundamental de la ausencia de riesgos.”
.
Seguir leyendo

"Hay miradas de mujer por las que un hombre se dejaría matar"

 

 

“Hay miradas de mujer por las que un hombre se dejaría matar” Arturo Pérez Reverte El tango de la guardia vieja

 

XL. Hay en la novela una declaración de admiración en toda regla: «Hace que sienta lástima por los hombres a los que una mujer nunca miró así».

Arturo Pérez Reverte– . Eso no es una idea, es un axioma; es una verdad monolítica, lapidaria. La mujer es el testigo, sin duda. La mujer es juez, abogado, jurado y verdugo. Una mirada admirativa de una mujer superior es el mayor premio que un hombre puede tener en la vida. Es lo más a lo que puede aspirar un tío. Hay hombres capaces de cruzar océanos, de matar, de morir con tal de que una mujer los mire con admiración. Hay miradas por las que el hombre se haría matar en el acto; y es verdad, es que ha ocurrido, es que históricamente es una realidad. No hay mayor desprecio que que una mujer así te ignore.

Seguir leyendo

¿Serás, amor?

 

¿SERÁS, AMOR?

¿Serás, amor
un largo adiós que no se acaba?
Vivir, desde el principio, es separarse.
En el mismo encuentro
con la luz, con los labios,
el corazón percibe la congoja
de tener que estar ciego y sólo un día.

Amor es el retraso milagroso
de su término mismo:
es prolongar el hecho mágico
de que uno y uno sean dos, en contra
de la primera condena de la vida.

Con los besos,
con la pena y el pecho se conquistan,
en afanosas lides, entre gozos
parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos,
a la gran disyunción que está esperando,
hermana de la muerte o muerte misma.

Cada beso perfecto aparta el tiempo,
le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.

Ni en el lugar, ni en el hallazgo
tiene el amor su cima:
es en la resistencia a separarse
en donde se le siente,
desnudo altísimo, temblando.

Y la separación no es el momento
cuando brazos, o voces,
se despiden con señas materiales.
Es de antes, de después.
Si se estrechan las manos, si se abraza,
nunca es para apartarse,
es porque el alma ciegamente siente
que la forma posible de estar juntos
es una despedida larga, clara
y que lo más seguro es el adiós

Pedro Salinas

Seguir leyendo

"Anhelo de otredad, que probablemente no es sólo lo que define la sexualidad, el amor y la mística, sino a la vida misma"

De Chile me he traído esta vez un nuevo descubrimiento, el de un filósofo, gracias a un amigo, gran lector.

Cristóbal Holzapfel nos cuenta que con el mandato del amor al prójimo comienza un arduo proceso de humanización y es que el amor cristiano “se inscribe muy fuertemente en el intento descomunal de construir una segunda naturaleza animal, lo que va aparejado con una separación entre alma y cuerpo (desprecio de la carne, del cuerpo, de la materia, de esta vida) (…) Esto es representativo para muchas cosas de aquella época, como de otras tantas que vendrán posteriormente hasta nuestros días, en el sentido de la no menos ardua tarea en la que el hombre se propondrá la recuperación de su cuerpo, revalidando este mundo y esta vida (…) por otra parte, hay que tener presente el punto no menos inquietante: que la llamada civilización del amor no ha conseguido hacer al hombre de veras mejor en los términos de su propia moral (…) Pero , en fin, si hacemos valer estas dudas también podemos preguntarnos: ¿qué alternativas podría haber para una ética del amor, independientemente de si se es creyente o no? Y al parecer, la única posible es inaceptable: la afirmación de la crueldad, del abuso, de la prepotencia, en lo cual lo único que cuenta es una rivalidad entre poderes fácticos”

Holzapfel habla del amor a lo largo de nuestra historia humana. En Grecia, Eros. En occidente el amor cristiano, Ágape, y a partir del s XII el amor cortés. También nos trae hasta el amor actual, mas no proyecta el posible amor que nos viene.

A continuación la escena de despedida de la inquietante película Her en la que un programa operativo con autoconciencia (cuya voz es la de Scarlett Johansson) se enamora de un hombre, su usuario, y él de ella. El no tener cuerpo de ella no es el problema, sí lo es que ella crece cada segundo exponencialmente, en cambio él está limitado físicamente por un cuerpo, un espacio, un tiempo. Al final, ella y los demás programas operativos autoconscientes deciden ...

Her:  escena ¿quien soy? (http://www.youtube.com/watch?v=QFd4tUcSJsM)

Her componía música también: escena canción de la luna (http://www.youtube.com/watch?v=Ml00a-o6VDI )

Seguir leyendo