Vivimos rodeados de gentes que no se estiman a sí mismas, y casi siempre con razón.

Ortega y Gasset decía en su artículo titulado Democracia morbosa:

“Vivimos rodeados de gentes que no se estiman a sí mismas, y casi siempre con razón. Quisieran los tales que a toda prisa fuese decretada la igualdad entre los hombres; la igualdad ante la ley no les basta: ambicionan la declaración de que todos los hombres somos iguales en talento, sensibilidad, delicadeza y altura cordial. Cada día que tarde en realizarse esta irrealizable nivelación es una cruel jornada para esas criaturas “resentidas”, que se saben fatalmente condenadas a formar la plebe moral e intelectual de nuestra especie. Cuando se quedan solas les llegan del propio corazón boca- nadas de desdén para sí mismas. (…) Aparecen ante sus propios ojos como falsificado- res de sí mismos, como monederos falsos de trágica especie, donde la moneda defraudada es la persona misma defraudadora.”

Busco pan mientras destruyo las panaderías.
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