Estado

Hoy, en una interesante conversación con un amigo sobre el estado moderno, me he acordado de  Max Weber, que en 1919 define Estado como el que tiene el monopolio de la violencia legítima en un territorio.

Esa definición da para mucha reflexión todavía hoy. Precisamente hoy. Casi 100 años más tarde, cuando los estados son incapaces de cumplir las expectativas de sus ciudadanos y han de recurrir de manera demasiado evidente a su monopolio de la violencia.

La definición de F. Oppenheimer, en la misma línea, también me parece interesante: Es la institución social impuesta por el grupo victorioso al derrotado, con el propósito de regular su dominio y de agruparse contra la rebelión interna y los ataques del exterior.

Y por último, con la lucidez y el desabrimiento que le caracteriza, tenemos la definición y la profecía de Karl Marx: El Estado no es el reino de la razón, sino de la fuerza; no es el reino del bien común, sino del interés parcial; no tiene como fin el bienestar de todos, sino de los que detentan el poder; no es la salida del estado de naturaleza, sino su continuación bajo otra forma. Antes al contrario, la salida del estado de naturaleza coincidirá con el fin del Estado. De aquí la tendencia a considerar todo Estado una dictadura y a calificar como relevante sólo el problema de quién gobierna (burguesía o proletariado) y no el cómo.

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El Estado en cuestión

Una mínima regulación es imprescindible. Pero una mínima, a favor del ciudadano, no una máxima, a favor del estado y la clase  política.

Como hemos dicho en este blog, entre 2009 y 2012 se han aplicado “como medidas anticrisis”  400 normas fiscales, entre administración central y autonómicas, y más de 70 sobre sociedades en España, para recaudar más. Son medidas confiscatorias contra la clase media y contra las pymes, pero, como dice Niño Becerra, lo que se ha estado haciendo todos estos años es “comprar tiempo sin arreglar absolutamente nada” ¿Y nos extrañamos de la destrucción brutal de empresas del país? ¿y del desempleo consiguiente, el más brutal de la historia española a excepción del periodo de guerra?

Pero no todos pierden; multitud de burócratas se benefician de todo esto. Por ejemplo, la corrupción en España suma 800 casos judiciales y 2.000 detenidos. En otros países como Colombia es peor (percepción de corrupción en Colombia) Esto es generalizable a muchos países y suele ser mayor cuanta mayor es su pobreza, por lo que es lógica la falta de fe y la pérdida de confianza de los ciudadanos ante los abusos de sus gobernantes -con resultado de pérdida de autoridad de la clase política y del modelo de estado-. El espectáculo bochornoso que leemos en los periódicos o que vemos en este vídeo muestra una tácita aceptación de la sociedad de que la política es un espacio reservado y aparte, con sus propias reglas y al margen de la vida diaria -que debería ser su único flujo vital-, cuya finalidad es autosustentarse. En cambio las instituciones del estado del bienestar deberían ser “facilitadoras”, capaces de fortalecer y engrandecer las posibilidades vitales de los ciudadanos.

La abstención en los comicios es abrumadora, siendo elegidos los representantes por no mas del 30% de la población en muchos países. Mas la abstención y desafección diaria en el funcionamiento cotidiano de las instituciones -y una institución clave son los partidos políticos- es aún más grave y generalizada, alcanzando cotas epidémicas y poniendo en peligro todo lo que nuestros antepasados con tremendo esfuerzo nos legaron, demostrando que lo que encontraron no había de ser inexorablemente así. En una encuesta publicada hoy, la población colombiana considera a los partidos políticos instituciones extremadamente corruptas.

“Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra tí; cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto-sacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada.”

AYN RAND (1950)

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LA ONTOLOGÍA, SEÑORES, LA ONTOLOGÍA

Lo esencial no es el estado, sino la comunidad política. Es decir, ¿aceptamos la dicotomía entre público/ privado en virtud de la cual elegimos vivir una parte de nuestra realidad en común?. El estado es la forma de dominio legítimo más importante de los últimos siglos, en el que se ha concretado la res pública, la civitas y la polis democrática, pero precisamente por ello, hemos de seguir repensando constantemente cuales son las formas de vida que queremos, para entonces ligarlas al poder necesario para sustentarlas y no a la inversa.

Lo esencial no es la empresa, sino el grupo humano capaz de producir bienes y servicios para sustentar la vida humana. Es decir, ¿aceptamos que los Homo sapiens sapiens hemos sobrepasado la naturaleza y que ésta no es ya capaz de suministrarnos -sin elaboración humana- aquello que necesitamos?.

 

Y es que no abordamos ontológicamente los conceptos que nos ordenan y que precisamente por ello, también nos constriñen. Hablamos solo de sus características.

Así, hablamos de las características del estado, de su defensa o su pérdida de poder, pero no de lo que el estado es. Igualmente sucede con la empresa, determinamos hasta el paroxismo lo que ha de hacer legal o voluntariamente, condenamos sus métodos o exaltamos su ingenio, pero no nos detenemos a estudiar lo que es en sí y lo que representa para nuestra supervivencia. No pensamos si aún es necesaria tal como está concebida, o si estamos asistiendo, ciegos, al paso a otro modo de organizaciones más flexibles y eficientes de crear bienes y servicios necesarios para nuestro progreso como seres vivos*. Al fin, la media de trabajadores por empresa en Europa es de 6 y en EEUU es de 3, mientras continuamos legislando para multinacionales, presuponiendo poderes inexistentes y obviando otros.

 

*Seres vivos capaces de salir de nuestro planeta (1962) a echar un vistazo desde fuera, seres vivos capaces de destruir a 60 millones de congéneres en una guerra y permitir 30.000 muertes por hambre en un día, seres vivos capaces de elegir a nuestro amor… y repudiarlo. Capaces en fin de lo más alto del más alto de los hombres y de la mayor bajeza, en una sola vida. Por todo y con todo, apuesto por el humano.

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