Ojos VII ¿Objetivos o estímulos?

Dándole vueltas al próximo escrito, a la crisis actual y a los libros insoportables de “dirección por objetivos“, me pregunto si no será mejor trabajar por estímulos que por objetivos. Y cuando hablo de estímulos, me refiero a los que nos aguijonean de verdad, aquellos que suspenden el tiempo, que nos importan. De pleno. Sin cautelas.

Ojos de león enfrentando la tormenta

Yo siempre he hablado de la finalidad, de la meta –Sin meta lo más seguro es que no lleguemos o incluso que la pasemos y ni siquiera nos hayamos enterado. En cambio, creo que actúo -y actuamos en la organización que dirijo- por estímulos. Por incitaciones. Por acicates. Por sugerencias. Por persuasiones (yo, tan en contra de la persuasión) Por entusiasmos. Por apremios. Por lo que nos importa.

  • Cuando trabajamos por OBJETIVOS trabajamos como HACIA ATRÁS, a partir del objetivo.
  • Cuando trabajamos por ESTÍMULOS lo hacemos como HACIA DELANTE, a partir de la ilusión por conquistar la meta. Y es que este segundo proceso se basa en lo que uno ES porque solo estimula lo que hace vibrar mi cuerda. Genera posibilidad de aprender en el proceso, porque los estímulos se pueden añadir, quitar o transformar fácilmente conforme avanzamos.

Seguro que la dirección por objetivos incorpora estímulos, porque difícilmente se lograría meta humana alguna sino. Pero iría bien reconocerlo, para dar color al falso y frío”dirección por objetivos” que parece desconocer lo fundamental de la realidad humana y perturba innecesariamente las relaciones.

Nuestros Ojos ven diferente la tormenta encarándola, como el león, que sufriéndola.

Nuestros Ojos ven diferente el objetivo conquistándolo, que aceptándolo.

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