Buen ciudadano, ciudadano bueno

 

clip_image002[4]Ya en Grecia preocupaba este tema y se decía que ser buen ciudadano no significa ser un ciudadano bueno.

Si el buen ciudadano está en un buen entorno, será un ciudadano bueno. Pero si el buen ciudadano se encuentra en un entorno social malo, actuará mal, tanto más cuanto más cumplidor y obediente. De ahí la imperiosa necesidad de formar personas con espíritu crítico y valentía para ser capaces de enfrentarse a la injusticia y la maldad.

En momentos de cambio y crisis tiene aún más relevancia ser conocedores de estos hechos, para no sucumbir a la idea dominante, aunque provenga de la autoridad. Cuando no es así, se suceden las corrientes de masas que desembocan en cosas como el nazismo, la caza de brujas, la xenofobia, los saqueos tras las catástrofes, el abuso de los gobiernos a sus ciudadanos, o de los padres, empresarios o profesores a sus hijos, trabajadores o alumnos. Estas corrientes ganan rápidamente adeptos debido a la omisión de los demás.

Pero no hace falta irse tan lejos, a nuestro lado la simple murmuración puede ser el inicio de un abuso a una persona o colectivo, y de una espiral de abusos sucesivos. Cuando estas cosas comienzan, atraen como un imán a las personas que disfrutan manipulando a otras, como los psicópatas, que toman posiciones gracias a la indiferencia de la mayoría.

Y es que como dice nuestro Machado “Ser bueno es ser clip_image002aliente“.

Como empresaria, soy la responsable de crear el entorno donde las cosas (buenas y a ser posible excelentes) sucedan. Mas ese es siempre un estado de equilibrio inestable, mucho más en épocas de crisis en las que es necesario reducir plantilla.

No se pierdan este vídeo en el que Eduardo Punset conversa con Philip Zimbardo, psicólogo de la Universidad de Stanford y autor del famoso y macabro experimento de la prisión de Stanford, donde se ilustra lo comentado aquí.

http://www.redesparalaciencia.com/2559/redes/2010/redes-54-la-pendiente-resbaladiza-de-la-maldad

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