Cuando lo veo, solo queda hacerlo… mas hay que verlo

Como decía San Agustín, solo hay presente. Lo que recuerdo está sucediendo ahora, y el futuro que veo, también. Pasado- presente, presente- presente y futuro- presente.

“…Desgastados por las diversas estrategias de que disponía la vida para desgastar a los amantes (…) o desgastado también por la mala memoria, si, por la incapacidad para recordar lo esencial y vivir en ello (para recordar lo que una vez hizo feliz al otro: cuántos amantes han sucumbido a ese olvido negligente) y por la incapacidad, también, de adelantarse a todo aquello que tanto desgasta y deteriora, adelantarse a las mentiras, a las torpezas, a las indelicadezas, a los errores, a las cosas que no debían decirse y a los silencios que debían evitarse: ver todo aquello, verlo venir en la distancia, verlo venir y hacerse a un lado y sentir el soplo de su paso como un meteorito rozando el planeta.

Para una tribu indígena de Paraguay, o quizás era de Bolivia, el pasado es lo que está delante de nosotros, porque podemos verlo y conocerlo, y el futuro, en cambio, es lo que está detrás: lo que no vemos ni podemos conocer. El meteorito siempre viene por la espalda, no lo vemos, no podemos verlo. Hay que verlo, verlo venir y hacerse a un lado. Hay que ponerse de cara al futuro. Es muy pobre la memoria que solo funciona hacia atrás.”

Juan Gabriel Vásquez. Bogotá 1973. Las Reputaciones

Juan Gabriel Vásquez
Seguir leyendo