Ver

Pilar Almagro

Hemos dedicado muchas páginas de este blog a VER. Y es que nuestra cultura occidental se basa en la griega y la griega se basaba en VER. En diversas manera de ver.

El Nous “lo veo” suponía la contemplación inmediata de lo esencial. No tenemos un órgano para ver lo esencial, por eso consiste en un camino de sabiduría a través de lo sensible y del pensamiento discursivo. Pero es un caminar sin garantías, un acaso posible despertar. Ver, después de tanto buscarlo, es como un regalo, se nos da el desvelamiento a un conocimiento superior. El sabio “ve” pero no podría decir cómo llegó a ello.

Circuito de la visión inconsciente. Otra ruta. Vemos ¡pero no sabemos que vemos!

Esto, que la ciencia ha despreciado por considerarlo intuición, es la propia ciencia quien comienza a desvelarlo. Saber lo esencial de la vida y apostar a su favor no es una decisión racional. No solo. Tenemos físicamente un circuito visual intuitivo que se excita con nuestras percepciones, simultáneamente al circuito visual cortical. Vemos más de lo que creemos y menos de lo que podemos; el miedo es el principal inhibidor de la visión humana. El miedo es el principal enemigo del hombre del saber.

Les recomiendo este magnífico programa de Punset al respecto: Nuestra visión inconsciente

“Descubrí el secreto del mar meditando sobre una gota de rocío.”

Machado

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Se hace camino al andar

El camino para Cavafy son las velas y para Antonio Machado (era un gran caminante) lo es tanto en sentido literal como en sentido metafórico -la vida, el gran camino, el camino.

Dos poetas hablando del camino con sabiduría bien distinta.

Velas

Los días del futuro están delante de nosotros
como una hilera de velas encendidas
-velas doradas, cálidas, y vivas.

Quedan atrás los días ya pasados,
una triste línea de velas apagadas;
las más cercanas aún despiden humo,
velas frías, derretidas, y dobladas.

No quiero verlas; sus formas me apenan,
y me apena recordar su luz primera.
Miro adelante mis velas encendidas.

No quiero volverme, para no verlas y temblar,
cuán rápido la línea oscura crece,
cuán rápido aumentan las velas apagadas.

Cavafy (Versión de Miguel Castillo Didier)

Extracto de Proverbios y cantares (XXIX) Antonio Machado

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

Una canción bellísima, medio cantada, medio leída, poniendo música a Machado:

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¡Ha llegado la primavera!

El año pasado también celebrábamos la primavera en el Hemisferio Sur en este blog:  Primavera 2011 y el otoño en el Norte ¡Ha pasado un año y nos han pasado muchas cosas! También hemos hecho que pasen muchas otras. Y quedan 99 días para finalizar éste, cuántas oportunidades

Rebeca y yo tras un año, con la tarea hecha.

esconden.

Cuando pienso en primavera, recuerdo el final de este bellísimo poema de Machado: “Mi corazón espera, también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera”

A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

Antonio Machado


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… mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera.

Y Machado cantaba al milagro de la primavera, la gracia de una rama verdecida.

A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

Antonio Machado 4 de mayo de 1912

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Somos conscientes de muchas cosas

“Los únicos que están siempre de vuelta de todo son aquellos que no han ido a ninguna parte”

Antonio Machado

Una forma de ser, y como consecuencia, de hacer. Y es que los que estamos vivos es porque hacemos muchísimas cosas para estarlo. Por tantoMatthieu Ricard queremos SER y una vez somos, queremos SER MÁS. Y difícilmente podemos ser más sin el otro. Posiblemente sea esto, nuestra relación con el otro, lo que nos alegra, lo que nos hace felices.

Gracias a la técnica actual, a continuación podemos escuchar al ser vivo considerado más feliz del planeta.

En Abril del 2007, Matthieu Ricard biólogo molecular y monje budista, fue considerado el hombre más feliz de la tierra tras años de estudio de su cerebro mediante resonancias magnéticas en el laboratorio de neurociencia afectiva de la universidad de Wisconsin. Amor y compasión -al otro- como antídotos contra la depresión, la desatención, la indiferencia, el “estar de vuelta de todo”. También como salida a la crisis económica actual pues ¿acaso pueden prosperar mucho tiempo acciones humanas que no se preocupen por la prosperidad de la vida humana?

Al fin y al cabo, la empresas y las organizaciones, como las células, necesitan para sobrevivir dos cosas: buena economía interior y buenas relaciones exteriores.

Pero escuchemos a Matthieu:

Matthieu Ricard, su conferencia

Matthieu Ricard entrevista con Punset

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ABRIL FLORECÍA

Abril florecía
frente a mi ventana.
Entre los jazmines
y las rosas blancas
de un balcòn florido
vi las dos hermanas.
La menor cosía;
la mayor hilaba…
Entre los jazmines
y las rosas blancas,
la más pequeñita,
risueña y rosada
—su aguja en el aire—,
mirò a mi ventana.

La mayor seguía,
silenciosa y pálida,
el huso en su rueca
que el lino enroscaba.
Abril florecía
frente a mi ventana.

Una clara tarde
la mayor lloraba
entre los jazmines
y las rosas blancas,
y ante el blanco lino
que en su rueca hilaba.

—¿Qué tienes—le dije—,
silenciosa pálida?
Señalò el vestido
que empezò la hermana.
En la negra túnica
la aguja brillaba;
sobre el blanco velo,
el dedal de plata.
Señalò la tarde
de abril que soñaba,
mientras que se oía
tañer de campanas.
Y en la clara tarde
me enseñò sus lágrimas…
Abril florecía
Frente a mi ventana.

Fue otro abril alegre
y otra tarde plácida.
El balcòn florido
solitario estaba…
Ni la pequeñita
risueña y rosada,
ni la hermana triste,
silenciosa y pálida,
ni la negra túnica,
ni la toca blanca…
Tan sòlo en el huso
el lino giraba
por mano invisible,
y en la oscura sala
la luna del limpio
espejo brillaba…
Entre los jazmines
y las rosas blancas
del balcòn florido
me miré en la clara
luna del espejo
que lejos soñaba…
Abril florecía
frente a mí ventana.

Antonio Machado

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No hay camino


Caminante son tus huellas                                  
el camino nada más;
caminante no hay camino
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino
sino estelas sobre el mar.
¿Para que llamar caminos
A los surcos del azar…?

Todo el que camina anda,
Como Jesús sobre el mar.

Antonio Machado


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