Todas las heridas de Todos los humanos

Todas las heridas de todos los humanos están vinculadas a la falta de amor.

Y lo único que cura esas heridas no puede ser otra cosa que amor.

Amar más, no necesariamente a las mismas personas. Un acercamiento amoroso a las personas y a las cosas. Con gratuidad absoluta -si es una inversión vendrá el juzgar y el resentimiento-. Con alegría -que tiene que ver con lo que la vida es, y no con lo que pasa en ella- para que no se nos rompa el corazón. Con gentileza, que es hacer tranquilamente el bien a los demás y a uno mismo.

En fin, como dijo Marco Aurelio, cumplir con el oficio de ser humano.

Existe sufrimiento por doquier; catástrofes, accidentes, pérdidas, vejez. Hasta algo que parece tan anodino como un huevo cocido lleva una terrible dosis de sufrimiento, como dice Matthieu Ricard, pues cuando nacen los pollitos, se tritura a los machos y a las hembras se las encierra de manera que no se puedan mover y se les pone luz permanente para que produzcan más. Pero se mire donde se mire y como se mire, al fin, lo que me parece que nos produce todas las verdaderas heridas de todos los humanos son faltas de amor, acaso a uno mismo.

A continuación en el vídeo un ejemplo ¿acaso hay algo que desmoralice más a una sociedad y desacredite sus instituciones, que el hecho de que sus gobernantes elegidos, aprovechen el poder para enriquecerse burlando la fe pública depositada en ellos? ¿no es esa una de las más tremendas faltas de amor? ¿de las que producen heridas a millones de personas a la vez?

También tiene su gracia el Manifiesto de Paulo Coelho respecto al amor romántico

Seguir leyendo

Estados de ánimo y Marco Aurelio

Desde Chile, que nos permite en una sola hora observar atónitos una Cordillera espectacular recién nevada, una costa del Pacífico que anuncia una fastuosa primavera, con las mimosas ya en flor, tras pasar por  los valles vinícolas en los cuales las rosáceas brotan sus flores blancas y rosas anunciando la próxima cosecha de cerezas -¡ah, las cerezas chilenas!- vuelvo a pensar en los estados de ánimo al leer el diario de Marco Aurelio, el hijo adoptivo del Emperador Antonino:

“la cólera y la pena nos hacen mucho más daño que las cosas de las que nos quejamos y son su origen”

También escribe:

“Aunque debieras vivir tres mil años y otras tantas veces diez mil, no obstante recuerda que nadie pierde otra vida que la que vive, ni vive otra que la que pierde.”

Marco Aurelio. Meditaciones.

Normalmente admitimos que en una escala de 0 a 100, lo más doloroso y cercano a 100 sería perder a algún ser amado.

Pero ante toda preocupación, pérdida y desamparo, mejor enfocarnos en la solución que en el problema, y si es posible, con cierto alejamiento y  perspectiva -¿Qué voy a hacer? en vez de -No puede ser   o -¿Por qué a mi?

Así el estado de ánimo de preocupación o ansioso podría tener tres niveles:

1- estrés, como reactividad a preocupaciones y presiones reales. Se puede ver un problema como reto y buscar el logro

– Tengo que lograrlo

2- Ansiedad

-¿Y si no lo consigo?

-¿y si…?

3- Depresión

-No lo conseguiré

Tal vez sea relativamente fácil pasar del estado de ánimo 1 al 2 y luego al 3 por agotamiento físico, mental y emocional. Pero tomar uno u otro camino, o abandonarse en una espiral destructiva me parece que es optar por aceptar y preferir la Vida o al contrario, por darle la espalda. Y ¿qué  otra cosa hay más que Vida?

A continuación una descripción histórica de la época de Marco Aurelio, en la que podemos adivinar hasta qué punto los estados de ánimo de los dirigentes, sus flaquezas e inquietudes, también sus fortalezas, juegan su papel en su historia personal así como en la de aquellos a quienes dirigen:

http://www.youtube.com/watch?v=P0QYFLZaf-g&feature=endscreen

Seguir leyendo