El Rey de España ha abdicado hoy 2 de junio de 2014

¡Y Dios no te de paz y sí gloria! gritó Unamuno.

Hoy 2 de junio de 2014, un día histórico, un símbolo de que acaba una época -que he vivido intensamente- que nuestros predecesores, que aún caminan sobre esta tierra muchos de ellos, nos han legado. Desde la Guerra Civil Española que acabó en el 39 con un país destrozado por las matanzas entre hermanos y la miseria moral y económica subsiguientes, y la II Guerra Mundial, en la que apenas participamos porque ni eso podíamos, hasta hoy ¡Gracias!  ¡Gracias! Vaya camino el recorrido: 75 años de paz, después de democracia y bienestar. Queda por ver si estamos a la altura los que continuamos, que somos las generaciones más privilegiadas de la historia del país:

Estos son los telediarios de la cadena 1 de Televisión Española, de medio día: Telediario TVE 1 del 2 de junio 2014, día de la abdicación del Rey de España y de la noche: Telediario TVE 2 de junio 2014 edición de la noche . Ver también este Artículo de Expansión sobre el Rey de España. La abdicación de Juan Carlos I como Rey de España me suscita sentimientos profundos ¿el sentimiento trágico de la historia? para los que sólo encuentro ciertas similitudes con los expresados en “El sentimiento trágico de la vida” por Unamuno.

  • “Y lo que determina a un hombre, lo que le hace un hombre, uno y no otro, el que es y no el que no es, es un principio de continuidad”.

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  • “Es que Don Quijote se convirtió. Sí, para morir el pobre. Pero el otro, el real, el que se quedó y vive entre nosotros alentándonos con su aliento, ése no se convirtió, ése sigue animándonos a que nos pongamos en ridículo, ése no debe morir”.

Y sobre todo el final del libro:

¿Cuál es, pues, la nueva misión de Don Quijote hoy en este mundo? Clamar, clamar en el desierto. Pero el desierto oye, aunque no oigan los hombres, y un día se convertirá en selva sonora, y esa voz solitaria que va posando en el desierto como semilla, dará un cedro gigantesco que con sus cien mil leguas cantará un hosanna eterno al Señor de la vida y de la muerte.

(…) Y con esto se acaban ya-¡ ya era hora!-, por ahora al menos, estos ensayos sobre el sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos, o por lo menos en mí -que soy hombre- y en el alma de mi pueblo, tal como en la mía se refleja.

Espero, lector, que mientras dure nuestra tragedia, en algún entreacto, volvamos a encontrarnos. Y nos reconoceremos. Y perdona si te he molestado más de lo debido e inevitable, más de lo que, al tomar la pluma para distraerte un poco de tus ilusiones, me propuse. ¡Y Dios no te dé paz y sí gloria!

En Salamanca, año de gracia de 1912. Miguel de Unamuno.

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Hoy 31, en memoria de Miguel de Unamuno

Le dedico el último día del año a Unamuno. A quien sin haber podido ni imaginar que yo existiría, tanto le he de agradecer. Agradecer pensamientos como este “Todo acto de bondad consciente es una demostración de poderío”.

Esta noche, en el paso del año, leeré su sentimiento trágico de la vida honrando su memoria y entendiendo que la vida tal como la comprendo, no es sino vida: no hay nada más que vida. Y la vida puede ser menguada, por mezquina, o enaltecida, por nobleza. Sea esta segunda alternativa mi deseo del nuevo año 2012 para todos.

Unamuno saliendo de la Universidad de Salamanca tras su famoso enfrentamiento con Millán Astray, octubre 1936. Un hombre valiente.

Unamuno, contradictorio en todo y durante toda su vida, murió una nochevieja, como hoy, en 1936, un año de tremendo dolor en España, discutiendo con un falangista que le decía –Dios ha abandonado España y Unamuno, ora creyente, ora ateo, le respondía –No, eso no puede ser, Dios no puede abandonar España.

La oración del ateo

Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes

a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas
con que mi alma endulzóme noches tristes.

¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande

para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras.

Y el último poema que escribió, “Morir soñando“, el 28 de diciembre de 1936, tres días antes de dejarnos.
Morir soñando

Morir soñando, sí, mas si se sueña

morir, la muerte es sueño; una ventana
hacia el vacío; no soñar; nirvana;
del tiempo al fin la eternidad se adueña.

Vivir el día de hoy bajo la enseña
del ayer deshaciéndose en mañana;
vivir encadenado a la desgana
¿es acaso vivir? ¿y esto qué enseña?

¿Soñar la muerte no es matar el sueño?
¿Vivir el sueño no es matar la vida?
¿A qué poner en ello tanto empeño?:

¿aprender lo que al punto al fin se olvida
escudriñando el implacable ceño
-cielo desierto- del eterno Dueño?

28 -día de Inocentes- de diciembre, 1936.

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Dolor común

Cállate, corazón, son tus pesares
de los que no deben decirse, deja
se pudran en tu seno; si te aqueja
un dolor de ti solo no acíbares
a los demás la paz de sus hogares
con importuno grito. Esa tu queja,
siendo egoísta como es, refleja
tu vanidad no más. Nunca separes
tu dolor del común dolor humano,
busca el íntimo aquel en que radica
la hermandad que te liga con tu hermano,
el que agranda la mente y no la achica;
solitario y carnal es siempre vano;
sólo el dolor común nos santifica.

Miguel de Unamuno. Dolor común.

Tremendo Unamuno, pero al fin, hombre. La generalidad de las mujeres manejamos con mayor transparencia los sentimientos y emociones que la generalidad de los hombres, que fueron educados en la misma escuela que Don Miguel.

Nos dice Unamuno que el dolor solitario y carnal es siempre vano y que debemos sumarnos al dolor del hermano. Pero el dolor del hermano es igualmente carnal y solitario.

Con el consejo de Unamuno, estaremos todos penando los dolores de los demás en vez de solucionar los propios. Pienso que afrontar los propios, y si es posible con quien los ha causado, nos hará aprender y crecer. Y evitar en el futuro sufrimiento innecesario.

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Ojos

Hay ojos que miran, -hay ojos que sueñan,
hay ojos que llaman, -hay ojos que esperan,hay ojos que ríen -risa placentera,
hay ojos que lloran -con llanto de pena,
unos hacia adentro -otros hacia fuera.
Son como las flores -que cría la tierra.
Mas tus ojos verdes, -mi eterna Teresa,
los que están haciendo -tu mano de hierba,
me miran, me sueñan, -me llaman, me esperan,
me ríen rientes -risa placentera,
me lloran llorosos -con llanto de pena,
desde tierra adentro, -desde tierra afuera.
En tus ojos nazco, -tus ojos me crean,
vivo yo en tus ojos -el sol de mi esfera,
en tus ojos muero, -mi casa y vereda,
tus ojos mi tumba, -tus ojos mi tierra.

Unamuno

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