Hablar por uno mismo

 

Ha de llegar el momento de hablar por uno mismo

en primera persona,

no como aquel que quiere vencer con sus palabras

no como aquel que habla en nombre de su dios

no como aquel que recita de memoria

ni como aquel que dice decir la verdad y la rodea para ello de misterio

sino como testimonio de la vida propia, empeñando la propia vida.

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Lo que merece la pena creer. El valor…

Ayer me hizo una entrevista una prestigiosa psicóloga para un libro que piensa publicar sobre creatividad y mujeres creativas. Mujeres en diferentes ámbitos, el artístico, el científico, el político… me eligió para representar al empresarial. Entendí que lo fundamental de su definición de creatividad consistía en hacer las cosas de manera diferente y valiosa.

Cuando a uno le hacen preguntas que dan en diana, generan una reflexión ontológica. Y en ello estoy desde ayer. Desde siempre. Lo propio de mí misma me lo reservo, pero lo relativo al valor, vuelvo a considerarlo. El valor entendido como valioso y como valiente. Y respecto a todas las cosas y en todo tiempo. Respecto a la guerra, respecto a la vida cotidiana y su inestabilidad, tanto respecto a pasiones como a placeres, ante el miedo, ante la pérdida de patrimonio, la decrepitud, la enfermedad, la fortuna inmerecida o merecida, respecto al dolor y al amor. Y así mismo considerando los males, temores y suertes presentes, pasados y también los de un posible o imaginado futuro.

¿Qué es entonces el valor? ¿qué es lo valioso? ¿qué es ser valiente?

¿Vamos a considerar valiente al que no tiene miedo por ignorancia? ¿A la ignorancia como valor? No.

¿Tal vez sea el valor en cuanto a valentía un poder? ¿el de mantener en toda circunstancia la acción correcta? ¿Y qué es correcta? Correcta acaso en cuanto a lo que quisiéramos que todos -además de nosotros mismos- considerásemos la más valioso para la vida de los hombres. Por ejemplo, elegir y engrandecer la vida sin dejarse vapulear demasiado por lo que pase en ella, no actuar con corrupción, no lograr un beneficio a costa de un perjuicio ajeno, no dañar al inocente, apostar por el amor humano…

En Ética a Nicómaco, Libro II 1104b Aristóteles nos dice que en cualquier caso hay que actuar y practicar  “…respecto de la valentía: acostumbrados a despreciar los peligros y a resistirlos, nos hacemos valientes, y una vez que lo somos, seremos más capaces de hacer frente al peligro”

Acaso debamos elegir lo que creer y en ese caso ¡que merezca la pena!

Una vida digna de ser vivida.

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ACMÉ florecimiento

Antiguamente no se hablaba del nacimiento de una persona como momento cronológico a tener en cuenta, sino más bien el de su florecimiento, su ACMÉ, el momento vital en el que la persona está en su máximo esplendor, de algún modo en línea con su finalidad. No solía ocurrir antes de los 49 años.

Sería el momento de poder decir:    -Sí, lo he hecho.

Esa realización puede que otros la aprovechen  para sus propios fines, o tal vez para desvirtuarla y corromperla. Pero esa posibilidad se abrió porque antes, alguien logró que existiera.

http://www.youtube.com/watch?v=2tRoBlEWoZY

Y la pregunta es: ¿Lo he hecho?

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Resistir los cantos de sirena de la rendición

¿Quienes fueron? ¿cómo vivieron? ¿amaron? ¿resistieron los cantos de sirena de la rendición? Son nuestros ancestros. Somos herederos.

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Seguramente no hay final feliz y pese a ello cada una de nuestras células y su conjunto, nosotros, somos adictos a la vida. Y la vida es vivir. Vivir para vivir. Tirar “pa lante” porque no se puede tirar mas que “pa lante”, hacia atrás nos es vedado. Arar, amar, luchar contra la huella ciega de la contingencia, resistir los cantos de sirena de la rendición y no convertirnos en dependientes al rendirnos.

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Lo que hoy sabemos de los niños sacrificados en Salta

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En el momento culminante de la muerte, remordimientos

Dice Heidegger que somos seres arrojados a vivir y que el momento culminante de nuestra existencia es el de la muerte, ahí sabemos si nos hemos “ganado” a nosotros mismos o “perdido” .

La cuidadora de enfermos terminales Bronnie Ware ha escrito un libro que he leído este fin de seman. Trata de lo que importa cuando estamos muriendo. Parecen ser preocupaciones comunes y en la mayoría de los casos, desgraciadamente, arrepentimientos comunes.

Por su experiencia, Bronnie destaca 5 principales remordimientos de los moribundos. Al final, lo que nos importa a las personas es la felicidad que hayamos podido proporcionar a nuestros seres queridos y el tiempo que hemos pasado haciendo las cosas que nos gusta hacer, cómo vivimos la vida y si dejamos  huella positiva en quienes siguen ahí.

Dice Ware que hace falta valor para vivir como es debido, para mostrar respeto por la vida que nos es dada. La decisión es nuestra. El reloj no se detiene para ninguno de nosotros, depende de cada cual decidir a qué y a quien dedicar su tiempo, su esfuerzo, su dinero y los días que le quedan. La vida es corta.

Ninguna de las personas que acompañó en su muerte se lamentó por no haber logrado cosas materiales, pero sí sintieron gran tristeza las que entendieron que no habían amado suficiente o no se atrevieron a vivir.

Y esto me traslada de inmediato al terrible poema de Borges: Arrepentimiento

He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.

 

Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida

no fue su joven voluntad. Mi mente

se aplicó a las simétricas porfías

del arte, que entreteje naderías.

Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.

Borges

 

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Una magnífica persona Savater

En todas las escuelas, tanto en primaria como en secundaria debería ser de lectura y vivencia obligatoria su libro La tarea del héroe en el que trata de la generosidad y la nobleza contrapuestas a la miseria e ignorancia humanas. Un libro que leí hace muchos años incorporado tal vez como ningún otro a mi propia vida ¿o acaso fue al revés y vi reflejado en ese libro como en ningún otro mis pasos y anhelos?

Creo inspiradora esta entrevista a la persona: Fernando Savater, en la que contesta sobre sí mismo y sobre sus referentes filosóficos, como Spinoza, con quien comparte la idea de que la alegría hace ser mejor persona y no al revés.

“La nobleza se nutre de dos virtudes, valor y generosidad.

Todas las demás virtudes se nutren de éstas y ninguna es imaginable en quien es cobarde o mezquino.

Valor para conquistarlo todo.

Generosidad para renunciar a todo.

Valor para considerar que nada está vedado por su altura o dificultad.

Generosidad para no necesitar nada.

Valor para afrontar la insoslayable desdicha

Generosidad para compartir la improbable felicidad.”

Fernando Savater. La tarea del héroe.

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