Mi cumpleaños

Un día como hoy nací. En Mallorca. En casa, como era aún habitual en aquellos tiempos. Doy gracias a mis padres y con ellos a los padres de mis padres a lo largo de más de 10.000 generaciones de humanos, mi familia, ante la cual siento el deber de rendir cuentas y la responsabilidad de poner mis hombros para que se sirvan de apoyo a mis herederos. Hoy celebro mi cumpleaños en Perú y recuerdo aquella expresión castiza cuando nos queríamos referir a algo que estaba lejísimos: “… de aquí a Lima”, mas es en Lima donde me encuentro hoy, es decir, supuestamente lejísimos y en cambio no puedo estar más cerca. Todo lo anterior ha tenido que pasar -además de meterle voluntad en cantidad- para que este momento suceda.

Muchos de los acontecimientos que vendrán ya nacieron al verlos, sólo queda hacerlos. Serán logros que habrá que ganar palmo a palmo, pero a su vez, el final ya ha sido avistado, de algún modo ya han ocurrido.

Hoy ganó Chile ante España en el Mundial, así que los españoles de VertiSub en Chile, se pintaron con los colores del vencedor, era la apuesta.

Como siempre, acompañada de la que es para mí la música entre las músicas:

Y hoy es un día histórico en España. Juan Carlos I ha firmado la ley que pone fin a su reinado

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Giacometti, vaciamiento del ser, delgaditos, mínimos, ínfimos

Giacometti esculpía lo esencial y mínimo el ser del humano... apenas una línea. T.

Decía Heidegger en Ser y Tiempo que somos pura posibilidad, que hasta el tiempo es horizonte de posibilidad, que enmarca pero que ni siquiera es contexto ¿Cómo lo va a ser entonces algo mucho más circunstancial, contingente y mundano?

Somos tan poco en lo esencial que casi podría decirse que transparentamos. Y acaso sea precisamente nuestra comprensión de lo que somos lo que está decidiéndonos. En ese caso, seremos según nos comprendamos.

Quien cree que es él y su clase social y su comarca, y sus logros y sus bienes… se verá disminuido, incluso roto, cuando pierda algo de ello. En cualquier caso, incluso si conservamos durante toda la vida lo anterior , probablemente viviríamos sin poder casi movernos. Conservar todo ello -esa corteza que nos hemos adherido- requiere probablemente del máximo esfuerzo de un ser humano.

Si reparásemos en que somos puro “poder ser”, descuidarnos permitiéndonos henchirnos de concreciones supondría un abandono, vivir en la impotencia. En cambio, si pensamos que somos apenas una tenue línea en el universo, mínima pero de la máxima importancia -al menos para uno-, tenemos posibilidad de ganarnos a nosotros mismos.

Si allá donde estemos, con los medios que contemos, con la edad que tengamos… reconocemos que son circunstancias, se nos amplía el mundo. Puedo vivir en cualquier país, en multitud de situaciones, con personas muy diversas, porque reconozco que no forman parte de mi y si cambian tan solo me afectan, no me destruyen, no pueden. Podremos observar las circunstancias con cierta distancia, y si lo decidimos, nos haremos cargo a conciencia y en conciencia de ellas, acaso con alegría si nos damos cuenta de que estamos viviendo uno de esos momentos de la vida por los que merece la pena todo lo demás.

Acaso el precio sea vivir más solitarios y asilados, pero como premio aligeramos ese lastre que hace olvidar que apenas somos una conciencia de que estamos VIVOS.

Apenas una conciencia… mas ¡a veces enamorada!

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Lo veo. Sólo queda hacerlo. Hecho.

Pero el hombre es un ser que no se deja absorber por su entorno.

Tiene poder para conquistar históricamente su existencia y su conciencia. No sólo conoce el nacimiento, sino también la posibilidad del renacimiento. En muchas dificultades y peligros en que animales y plantas sucumben sin remisión, puede él salvarse para una nueva existencia merced a su inteligencia, a su certera observación, a su capacidad lógica y a su decisión. Tiene campo libre para desplegar su poder y su potencialidad histórica. Puede elegir, y en determinados momentos incluso escoger el elemento por el que opta en virtud de su acción y esfuerzo propios para su nueva forma total de existencia histórica, organizándose en función de dicho elemento. Bien entendido tiene en este sentido —como dice el poeta— «la libertad de ir a donde quiera» Carl Schmitt. Tierra y Mar.

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ACMÉ florecimiento

Antiguamente no se hablaba del nacimiento de una persona como momento cronológico a tener en cuenta, sino más bien el de su florecimiento, su ACMÉ, el momento vital en el que la persona está en su máximo esplendor, de algún modo en línea con su finalidad. No solía ocurrir antes de los 49 años.

Sería el momento de poder decir:    -Sí, lo he hecho.

Esa realización puede que otros la aprovechen  para sus propios fines, o tal vez para desvirtuarla y corromperla. Pero esa posibilidad se abrió porque antes, alguien logró que existiera.

http://www.youtube.com/watch?v=2tRoBlEWoZY

Y la pregunta es: ¿Lo he hecho?

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