“Tener ganas”

 

  

Las ganas de progresar suelen sustentarse en un entorno difícil que exige sobriedad y estimula la iniciativa. 

 

La decadencia suele provenir de un bienestar excesivo e inmerecido.  

En el modelo de transición demográfica, podemos atisbar la evolución de los diferentes países. Al principio existe una alta natalidad y alta mortalidad (en la que hoy se encuentran aún muchos países muy pobres). Seguidamente, los países evolucionan hasta reducir drásticamente la mortalidad, conservando los mismos nacimientos. Y finalmente (lo que ha ocurrido hasta hoy, en el futuro ya veremos) la población se estabiliza, reduciendo los nacimientos como previamente se redujo la mortalidad. Esta última fase produce bienestar y seguridad a la población humana, pero existe el peligro de que si el bienestar y la seguridad son excesivas e inmerecidas, nos hace débiles.  

Por eso hoy son los países emergentes los que tienen ganas” y están tirando hacia adelante de la economía mundial, mientras que a los más avanzados nos cuesta mucho renunciar a comodidades y aumentar el esfuerzo, el trabajo y el arrimar el hombro para aumentar nuestra productividad.  

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