Tomar el sol sin que me duelan "las tripas"

Hablo con empresarios de Pymes continuamente. El agotamiento generalizado acaba reflejándose en frases como ésta: “Deseo tomar el sol sin que me duelan las tripas”

Han salido los datos de la Encuesta de Población Activa, cuyo enlace brindo a continuación. Miren que cifras, nunca antes ha habido tanto desempleado en el país en valores absolutos (sí en relativos):

  • La tasa de paro se incrementa hasta el 22,85%. Oscila entre el 12,61% de País Vasco y el 31,23% de Andalucía.
  • El número de hogares con todos sus miembros activos en paro se sitúa en 1.575.000.

Datos EPA (encuesta población activa) de España 27-1-2012

A pesar de todo ello, parece olvidarse que el empresario es quien asume el riesgo y pone la voluntad de crear algo útil – si no es útil no lo venderá- que antes no existía. Para ello necesitará formar un equipo competente que logre tirar adelante el proyecto. Es decir, podrá ofrecer trabajo. Pero en vez de evitarle zancadillas, se le ponen.

Otro gallo cantaría si se hiciéramos caso a Nina Simone:

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1 comentario

  1. Creo que es importante considerar que en nuestra época no todos los empresarios o empresas asumen el riesgo y ponen la voluntad de crear algo útil. Lo segundo esta demostrado que no siempre es así desde hace mucho tiempo. Es más bien una cuestión filosófica relativa a la génesis de las necesidades humanas. La dejo de lado. Pero la primera es muy importante hoy día. Lo cierto es que algunas empresas (las grandes, los bancos, los fondos de inversión…) han logrado acumular tanto poder que pueden externalizar el riesgo que asumen sobre otros empresarios y sobre la sociedad en su conjunto. Y, además, como buscan beneficios extraordinarios, ese riesgo es igualmente extraordinario.
    Lo sorprendente es que los demás empresarios que han de cargar con el riesgo que externalizan los grandes o los que tienen poder de mercado, en lugar de combatir eso, se pliegan dócilmente a esas estrategias. Por ejemplo, renunciando también a elementos de arbitraje que podrían evitarlo, como la intervención del Estado mediante normas que establezcan un reparto más equitativo de los poderes de apropiación u de actuación y decisión. Las grandes empresas se han encargado de difundir la ideología que hace creer a todos que menos arbitraje o su ausencia total le conviene a todos.
    Hoy día, los pequeños y medianos empresarios, que son dependientes y no determinantes del mercado, como los grandes, sufren un auténtico acoso pero como consecuencia de la norma de comportamiento establecida por los grandes aunque éstos les hacen creer que el origen de sus problemas es el estado, los sindicatos, ellos mismos…
    Desgraciadamente, el resto de la sociedad tampoco se da cuenta de esto. Entre otras cosas, porque el comportamiento abusivo de las grandes empresas y empresarios ha hecho que casi desaparezca el aprecio social al empresario. A este solo se le puede apreciar si se aprecia la conquista del poder y la ganancia. ¿qué otro valor representa hoy día un banquero, un empresario de telefonía móvil, de grandes corporaciones… por mucha filantropía que desplieguen algunos?
    Las consecuencias son dramáticas:
    – se consolida un segmento empresarial determinante de lo que ocurra en los mercados que no ha de responder por el riesgo que asume, lo que literalmente destruye la economía y la lleva a crisis recurrentes.
    – se destruye el resto de la actividad empresarial
    – la sociedad no entiende que la vida de la empresa forma parte del proceso básico de creación de riqueza y que se debe cuidar como oro en paño.
    A todo esto se le ha llamado siempre capitalismo pero me consta que los grandes se han ocupado con éxito de que esta palabra sea tabú y que simplemente connote negativamente a quien la usa.
    Saludos

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