Toros

Entre la escena de tauromaquia pintada por Goya y la fotografía actual con un aerogenerador de fondo, han pasado 250 años y los valores de la humanidad han cambiado mucho. A pesar de ello, aún hoy en demasiados casos el dolor ajeno, el dolor del enemigo y del diferente, nos alegra. Incluso todavía persisten muchas religiones que animan a sus feligreses a cumplir las reglas enseñándoles las torturas de las que serán objeto aquellos que no lo hagan, para que se regocijen con el castigo al otro.

Creo que hay dos temas que se mezclan en la polémica que ha surgido a raíz de la prohibición de las corridas de toros en Cataluña: Prohibir y corridas de toros. Me gustaría hacer una breve reflexión de cada uno.

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PROHIBIR

Estamos en 2010 y aún hoy nos encontramos inmersos en un auténtico furor prohibitivo (y legislativo en general) que agrede, porque presupone que los ciudadanos seamos menores de edad y se nos tenga que encauzar y atar cada vez más corto para que no nos desviemos de un camino que han elegido por nosotros. Ciertamente hay cosas que se deben prohibir, como el asesinato, pero el resto hay que hablarlas y llegar a acuerdos teniendo en cuenta tanto principios y sentimientos como criterios prácticos. Y además estos acuerdos han de llevar fecha de caducidad para permitir subsanar errores y facilitar que se vayan modificando en el futuro conforme vayan cambiando nuestros valores y sensibilidades.

CORRIDAS DE TOROS

Nos olvidamos de que vivimos en momentos de ética del hacer (parece que haya que “hacer por hacer”) pero esto no siempre fue así. En la Grecia clásica se vivió la ética del ser, la cual haríamos bien en recordar. Esto viene a cuento de que lo que yo me pregunto ante la conveniencia o no de ciertas tradiciones y costumbres, como la del toreo, es ¿somos mejores haciendo eso o no?. ¿Somos mejores oyendo a Bach? creo que sí. ¿Somos mejores estudiando el origen del universo? creo que sí. ¿Somos mejores asistiendo a una corrida de toros? creo que no.

En Roma las grandes fiestas se celebraban con espectáculos de gladiadores; hoy no toleraríamos esas muertes. Hace solo 176 años se abolió la Inquisición en España, pero años atrás tampoco era imaginable ningún festejo importante sin un buen Acto de Fe, es decir, la quema de algún que otro hereje.  Hasta hace pocos años era festivo en España desgarrar la cabeza del cuerpo de diversas aves vivas; hoy ya se hace, en la mayoría de los casos, con las aves muertas. También se tiraba una cabra desde un campanario en Maganenses de la Polverosa (Zamora) para hacer honores a San Vicente hasta el 2000, pero hoy se tira un artefacto pirotécnico en su lugar, que es mucho más bonito y no hiere la sensibilidad de nadie. Es decir, nuestras comprensiones y compasiones van ahondando y lo que antes nos enardecía hoy nos apena, y creo que esa compasión hacia los demás, incluidos los animales, nos hace ser mejores.

Yo renuncié hace 20 años a realizar la tesis sobre el estrés (y me apasionaba el tema) debido a las terribles torturas que debía infligir a ratas. En aquel momento no se entendía fácilmente mi postura, hoy en cambio, no se toleran esas barbaridades con animales de laboratorio y sin embargo el avance científico es espectacular.

Tal vez en algunas cosas si seamos mejores y hagamos mejores cosas, como ocurre cuando nos hiere el sufrimiento ajeno y le ponemos fin (¡queda tanto sufrimiento ajeno -y propio- por ponerle fin!). Y es que la ética del ser y la ética del hacer no pueden separarse: somos lo que hacemos

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5 comentarios

  1. Una vez más, Pilar, absolutamente de acuerdo en los principios expuestos tan acertadamente. Si se hubiera planteado en plebiscito no hubiera podido votar en conciencia más que en contra de continuar con las corridas. Más dudas tengo en cuanto a la oportunidad y la forma de lo hecho. Así, parece haberse reavivado un espectáculo agonizante, convertido en bandera de sentimientos de algunos nacionalistas de un lado y otro, beneficiándose los que menos interesados estaban en evitar el sufrimiento y, de hecho, podría retrasarse el fin real de esta práctica. Además, creo, también se perderá la oportunidad de rescatar los elementos culturales y valores positivos de la llamada Fiesta Nacional, que los tiene, y adaptarlos a nuestro tiempo, liberados del injustificable y anacrónico componente de tortura.

  2. Una vez más, Francisco, de acuerdo con sus apreciaciones, especialmente con que tal vez no era el momento más oportuno y con que tiene valores que pueden perderse. No obstante, estas cosas raramente son oportunas. Por ejemplo, y sin establecer paralelismos entre animales y personas, la Inquisición fué abolida durante la dominación de Napoleón, (1808-12), rescatada por Fernando VII, vuelta a aboler por María Cristina de Borbón y a punto estuvo de volver a ser incorporada por Carlos María Isidro de Borbón de haber llegado al poder. Seguro que en esta andadura se enervaron los ánimos de ambos bandos, muchísimo más por tratarse de humanos. Seguramente también se perdieron valores, mas se ganaron otros, aún por omisión. Muchos avances, de hecho, son por omisión, por abandonar prácticas o creencias sin introducir otras, dejando espacio.

  3. Creo que son tres los temas que se mezclan en la polémica que ha surgido a raíz de la prohibición de las corridas de toros en Cataluña: Prohibir, corridas de toros y fomento de la aversión a “lo español”. ¿O no?

  4. Tienes razón Juan Pedro, los temas que se mezclan son tres; el tercero es la oportunidad política, también lo decía Francisco en su comentario. Pero en la mayoría de los casos estos cambios de tradiciones, que implican sentimientos profundos, suelen aprovecharse para obtener réditos políticos ¿qué no es político?. Y sí, no cabe duda de que es políticamente interesante hoy en Cataluña distinguirse de España, pero para algunos partidos, para otros es un nuevo problema añadido con el que “lidiar”. Me consta, no obstante, que eso, a muchos abolicionistas, les trae sin cuidado.

  5. Claro que son tres los temas que se mezclan, y desgraciadamente es el tercero el que subyace detrás de todo ello, y el que ha llevado a determinados partidos políticos a llevar este tema al Parlament. Respecto a tu línea argumental, Pilar, decirte que posiblemente asistir a un partido de futbol tampoco nos hace mejores, y sin embargo no lo vamos a prohibir. Puede que me digas que detrás de un partido de futbol hay valores a seguir, como el trabajo en equipo, el espíritu de superación, y puede que otros; pero también los que entienden de toros te pueden argumentar valores similares, más allá de que el desenlace final de la “fiesta” sea el que es. Ni soy aficionado a los toros … ni lo he sido nunca … ni lo seré; nunca he asistido a una corrida. Sin embargo, no podemos permitir que vía la prohibición se intente cambiar los valores éticos o morales de la población, ni mucho menos utilizar plebiscitos para este tipo de asuntos (si se utilizase el plebiscito para todo, quizás se prohibiese la existencia de ricos, y sería absurdo).

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