Un beso y una flor

 

Según la noticia siguiente,

http://www.eleconomista.es/farmacia/noticias/2072160/04/10/Aumenta-el-consumo-de-antidepresivos-y-alcohol-un-10-durante-la-crisis.html

el aumento de la depresión en el país está relacionada con la crisis. El consumo de antidepresivos en España ha aumentado el 10% en los dos últimos años así como el consumo de drogas y alcohol.

¿Suceden estas cosas cuando las personas se sienten incapaces de modificar la situación en la que se encuentran? ¿Nos hemos convertido en más débiles en estos años de bienestar?.

Pienso que aunque la situación es grave en el país y en el mundo y exige cambiar lo que la ha producido -fundamentalmente la economía “virtual” sin sustento real- sin que parezca existir voluntad o capacidad de hacerlo, es de justicia reconocer que nunca antes habíamos contado con un mundo tan abierto y franco ni con tal cantidad de recursos. Desde la educación, la información, la medicina, los conocimientos en todas las áreas y los bienes materiales, hasta la comunicación.

Por ejemplo, gracias al estado de las comunicaciones podemos marchar hoy a las antípodas en busca de trabajo con los viajes, las estancias e incluso el trabajo conseguido previamente por internet, desde casa. Y una vez en el lugar del mundo donde hayamos ido, podemos seguir en contacto con nuestros seres queridos casi de manera permanente con un simple teléfono capaz de conectarse a internet. Por ejemplo, estoy escribiendo estas palabras desde una zona Wi-fi de Lima.

Estos días he estado con españoles expatriados y me comentaban que comían en familia cada fin de semana a pesar de estar a 14.000 km de distancia. ¿Cómo? con imaginación, cariño y tecnologías de la información. En su lugar de la mesa, sus familias colocan un ordenador con skype, de manera que pueden verse, hablar,  tomar la lección a sus hijos, decidir sobre la economía familiar o votar qué harán las próximas navidades. Y gratis. Esto es tan impresionante que no tenemos derecho a obviarlo y a decir que todo está mal, porque no es cierto. Y es solo un ejemplo.

Fuera de nuestras fronteras queda el resto del mundo y el resto del tiempo y por primera vez en la historia podemos emigrar conectados, no como nuestros abuelos que tuvieron que emigrar solos perdiendo el contacto con su tierra a veces durante meses o años. Así lo canta Nino Bravo en la preciosa canción “Un beso y una flor”: http://www.youtube.com/watch?v=r-OvqPW3j6c

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1 comentario

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